Un arqueólogo esloveno encontró una ciudad maya perdida de 2,500 años con rayos láser — y su tamaño te va a sorprender

Selva tropical de Campeche, México, donde se descubrió la ciudad maya de El Yesal
La selva de Campeche, en la Reserva de la Biosfera Balam Kú, esconde bajo su denso follaje una de las ciudades mayas más grandes de las Tierras Bajas Centrales.

Imagina que estás sobrevolando la selva de Campeche, en el sureste de México. Abajo solo ves un mar verde y denso, impenetrable. Pero si pudieras quitar las hojas una por una, descubrirías algo que quedó oculto durante más de 1,500 años: una ciudad del tamaño de 140 canchas de fútbol, con pirámides de 27 metros, una acrópolis monumental y un pasado que apenas empezamos a entender.

Se llama El Yesal, y acaba de ser documentada por primera vez en la historia.

No la encontraron con machete ni con excavaciones al azar. La encontraron con rayos láser disparados desde un avión. Y lo que reveló esa tecnología cambió lo que sabíamos sobre la civilización maya en la Península de Yucatán.

¿Qué es El Yesal y por qué nadie la había visto?

El Yesal no es una ciudad pequeña. Su área monumental supera el kilómetro cuadrado. Está ubicada en el corazón de la Reserva de la Biosfera Balam Kú, una de las selvas más intactas de México, justo en el límite entre Campeche y Quintana Roo.

Los arqueólogos sabían que algo había allí desde hace años. Los vuelos de LiDAR (Light Detection And Ranging) — una tecnología que dispara pulsos láser desde un avión y mide cuánto tardan en rebotar — habían revelado formas sospechosas bajo el dosel forestal. Pero nadie había ido a verlo en persona.

Hasta que el arqueólogo esloveno Ivan Šprajc, del Centro de Investigación de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes, decidió que era hora de pisar tierra firme.

Lo que encontraron bajo la selva

El equipo de Šprajc pasó semanas abriéndose paso a machete por la selva de Campeche para llegar al sitio. Lo que encontraron superó todas las expectativas:

La cerámica encontrada en los pozos de prueba pertenece a los períodos Mamom y Chicanel, lo que sugiere que la ciudad fue fundada entre el 600 a.C. y el 200 d.C., y experimentó su mayor expansión durante el Clásico Tardío (600–900 d.C.).

¿Por qué esto es más importante de lo que parece?

El Yesal no es cualquier sitio. Según el propio Šprajc: "Es claramente una de las ciudades mayas más grandes de las Tierras Bajas Centrales". Para ponerlo en contexto, comparte similitudes arquitectónicas con Edzná y Calakmul, dos de las ciudades mayas más importantes del periodo Clásico.

Los complejos anidados que encontraron junto a la Gran Acrópolis se parecen al Chiik Nahb de Calakmul, lo que sugiere que El Yesal no solo era un centro ceremonial, sino también un centro económico con mercados organizados y rutas comerciales activas.

La estela con la imagen de Yopaat es especialmente relevante: es la primera evidencia firme de que el culto al dios de la tormenta estaba presente en esta región de Campeche, conectando El Yesal con una tradición religiosa que abarcaba todo el mundo maya.

El ángulo que pocos están viendo

Mientras el mundo entero está obsesionado con la inteligencia artificial y los lanzamientos de Tesla, en la selva de Campeche hay un equipo de arqueólogos descubriendo ciudades enteras que nadie había pisado en 1,500 años. Y probablemente sea solo la punta del iceberg.

La Reserva de la Biosfera Balam Kú forma parte del Gran Corredor Biocultural de la Selva Maya, establecido en 2025 para conectar áreas protegidas a través de México, Guatemala y Belice. Este corredor no solo protege jaguares, monos aulladores y tucanes — también protege decenas, quizás cientos de sitios arqueológicos que aún no hemos descubierto.

El problema es que la selva se está reduciendo. La tala ilegal, los incendios y la expansión agrícola están amenazando tanto la biodiversidad como el patrimonio arqueológico de la región. Cada hectárea de selva que se pierde podría estar borrando para siempre la evidencia de una ciudad que nadie sabía que existía.

El LiDAR está revolucionando la arqueología precisamente porque permite ver a través de la selva sin tocarla. Pero el tiempo corre. Mientras los políticos discuten presupuestos, la selva sigue encogiendo y los sitios siguen esperando.

¿Cuántas ciudades mayas quedan por descubrir?

Nadie lo sabe con certeza. Pero los datos de LiDAR de Campeche, Quintana Roo y Petén han revelado miles de estructuras que aún no han sido investigadas en persona. Algunas son pequeñas aldeas. Otras, como El Yesal, son ciudades enteras que cambiarán nuestra comprensión de la civilización maya.

El trabajo de Šprajc y su equipo establece las bases para futuras investigaciones. El Yesal probablemente fue un centro regional importante que interactuó con Calakmul, Balamkú y Uitzilná — una red de ciudades que dominaron las Tierras Bajas Centrales durante siglos.

Lo más sorprendente es que El Yesal estuvo allí todo el tiempo. A solo unos kilómetros de sitios conocidos. Pero la selva es implacable, y sin la tecnología adecuada, una ciudad del tamaño de 140 canchas de fútbol puede pasar desapercibida durante milenios.

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¿Crees que México debería invertir más en la exploración de la selva maya o es mejor dejarla intacta y protegerla como reserva natural?