EE.UU. exige tus datos biométricos o pierdes la visa: la extorsión que la UE está aceptando en silencio

Pasaporte y huellas digitales — el nuevo acuerdo UE-EE.UU. exige datos biométricos
El acuerdo EBSP permitiría a EE.UU. acceder a bases de datos biométricos de la UE para perfilar viajeros. Foto: Unsplash

Imagina que para mantener tu visa americana tengas que entregar tus huellas digitales, una foto de alta resolución de tu cara, y autorizar a agentes de inmigración a revisar tus publicaciones en redes sociales para ver si "piensas correctamente".

Esto no es una teoría conspirativa. Es el texto filtrado del acuerdo que la Unión Europea está a punto de firmar con la administración Trump. Y es, sin rodeos, la mayor rendición de privacidad de la historia reciente.

El ultimátum de Washington

En 2022, el gobierno de EE.UU. emitió una amenaza clara: si los países de la UE quieren mantener la exención de visa para sus ciudadanos, deben darle a las autoridades estadounidenses acceso a sus bases de datos biométricos nacionales. No hay negociación. Es toma o deja.

La Comisión Europea recibió el mandato del Consejo de la UE para negociar en 2022. Tres años después, el texto filtrado del "Enhanced Border Security Partnership" (EBSP) revela que Europa se doblegó a casi todas las demandas de Washington.

Según el análisis de European Digital Rights (EDRi), la organización que defiende los derechos digitales en Europa, el borrador del acuerdo "se aparta significativamente del mandato de negociación de los Estados miembros" y sus disposiciones "no cumplen con el derecho primario y secundario de la UE, notablemente la Carta de Derechos Fundamentales".

¿Qué datos exactamente va a entregar la UE?

El acuerdo no se limita a compartir listas de pasajeros. Hablamos de:

Para ponerlo en perspectiva: el GDPR europeo —el estándar de privacidad más estricto del mundo— quedaría virtualmente anulado para los datos que viajen a EE.UU. bajo este acuerdo.

El problema de las "opiniones políticas"

El párrafo más alarmante del borrador filtrado permite compartir evaluaciones de riesgo basadas en "opiniones políticas" de los viajeros. En un país donde la administración Trump ya ha amenazado con deportar a estudiantes que protestan contra Gaza, donde se han despedido funcionarios por apoyar derechos trans, y donde el discurso político se criminaliza cada vez más, esto es una bomba de tiempo.

Si has criticado a Trump en Twitter, asistido a una protesta pro-palestina, o compartido contenido de apoyo a derechos LGBTQ+, ese dato podría ser usado en tu contra al cruzar la frontera estadounidense.

EDRi lo dice sin filtro: "El borrador no hace nada para proteger contra la discriminación basada en opiniones políticas".

Transparencia cero

Las negociaciones han sido opacas desde el principio. La Comisión Europea se ha negado a publicar los borradores del acuerdo. La única razón por la que conocemos los términos es porque EUobserver filtró una "versión revisada" del borrador que revela la dirección del acuerdo.

El Parlamento Europeo —la única institución de la UE elegida directamente por los ciudadanos— no ha tenido acceso completo a los documentos de negociación. Tu privacidad se está negociando a puertas cerradas.

La hipocresía europea

La UE se ha pasado años multando a Google, Meta y Apple por violar el GDPR. Ha hecho de la "soberanía digital" su bandera. Ha amenazado con bloquear transferencias de datos a EE.UU. tras el caso Schrems. Y ahora, voluntariamente, va a entregar los datos biométricos de 450 millones de ciudadanos al mismo gobierno que ha violado sistemáticamente los derechos humanos en su frontera sur.

La diferencia entre una multa a Big Tech y un acuerdo gubernamental es que el segundo no tiene recurso judicial efectivo. Si Google viola tus datos, puedes demandar. Si el acuerdo EBSP viola tu privacidad, buena suerte llevando a EE.UU. a los tribunales.

¿Y Latinoamérica?

Esto no es solo un problema europeo. EE.UU. tiene acuerdos de exención de visa con Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y otros países latinoamericanos. Si la UE cede, ¿cuánto tardará Washington en exigir lo mismo a LATAM?

Los sistemas biométricos latinoamericanos son notablemente más débiles en términos de protección de datos. Si Europa —con su GDPR— no puede proteger a sus ciudadanos, las posibilidades de que un país latinoamericano pueda negarse son prácticamente nulas.

Además, para los millones de latinos que viajan a EE.UU. por turismo, trabajo o estudios, el mensaje es escalofriante: tu privacidad es el precio de entrar al país.

¿Qué puede pasar ahora?

EDRi y otras organizaciones de derechos digitales están pidiendo a la Comisión y al Consejo Europeo que rechacen el acuerdo. Pero el tiempo se acaba. Las negociaciones están en su fase final y se espera un anuncio en las próximas semanas.

El Tribunal de Justicia de la UE podría declarar el acuerdo incompatible con el derecho europeo —como hizo con el Privacy Shield— pero eso tomaría años y miles de demandas. Para entonces, los datos ya estarán fluyendo.

La pregunta real es: ¿hasta dónde estamos dispuestos a sacrificar nuestra privacidad por la conveniencia de no llenar un formulario antes de viajar?

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