Disney despide a cientos de empleados de Pixar: la taquilla de $1,200 millones no fue suficiente

Sala de cine vacía, simbolizando los despidos masivos en Pixar y Disney
Disney despidió a cientos de empleados de Pixar a pesar de un año de taquilla récord. Foto: Unsplash

Disney acaba de meterle un puñetazo en el estómago a la industria de la animación. Hoy despidió a cientos de empleados de Pixar Studios en la tercera ronda de recortes masivos desde que Josh D'Amaro asumió como CEO. Y lo más indignante: Pixar tuvo su mejor año en taquilla desde la pandemia.

La división generó $1,200 millones en taquilla global en lo que va de 2026 gracias a Toy Story 5 ($800M), Elio y Dream Productions. Pero ni eso fue suficiente para salvar los puestos de trabajo de cientos de animadores, artistas de storyboard y técnicos.

La excusa se llama Hoppers

Según fuentes internas citadas por Variety, Deadline y The Hollywood Reporter, el chivo expiatorio de esta masacre laboral se llama Hoppers, la última película original de Pixar que —según Disney— "no cumplió con las expectativas de taquilla".

Pero aquí está lo que nadie en Hollywood quiere admitir: Hoppers no fracasó. Simplemente no fue Toy Story 5. Y esa es la vara con la que Disney mide ahora a su estudio más creativo.

La tercera ola de despidos bajo D'Amaro

Desde que Josh D'Amaro tomó el timón de Disney, la compañía ha ejecutado tres rondas de recortes que han eliminado más de 7,000 empleos en toda la corporación. Esta última ronda afecta no solo a Pixar, sino también a National Geographic, ESPN y la división de streaming de Disney+.

Lo paradójico del asunto es que Pixar venía de ser señalada como "el estudio que salvó a Disney" durante la pandemia con estrenos directos a streaming. Ahora, cuando finalmente vuelven a generar dinero en cines, los despidos llegan más fuertes que nunca.

Pixar vs. Disney: la batalla silenciosa

La relación entre Pixar (fundada por Steve Jobs, Ed Catmull y John Lasseter) y Disney siempre fue tensa. Desde la compra por $7,400 millones en 2006, Pixar operó con carta blanca creativa durante casi dos décadas.

Pero los tiempos cambiaron. Bob Iger se fue, Bob Chapek pasó, y ahora D'Amaro gobierna con mano de hierro. Bajo su mandato, Disney ha priorizado las franquicias establecidas sobre las ideas originales. El mensaje es claro: o eres Toy Story, o no eres nada.

Lo que esto significa para la animación

Pixar era el último bastión de la animación original en Hollywood. Mientras DreamWorks, Illumination y Sony Pictures Animation apostaban por secuelas y spin-offs, Pixar todavía se daba el lujo de estrenar películas originales como Elemental, Soul o Turning Red.

Con estos despidos, la señal de alarma es ensordecedora: Pixar va a dejar de ser Pixar. Los próximos proyectos anunciados ya son mayoritariamente secuelas (Toy Story 6 ya está en desarrollo) y adaptaciones (El Viaje de Chihiro live-action).

El ángulo que nadie ve: los estudios latinoamericanos

Mientras Pixar despide talento en Emeryville, California, Disney ha estado expandiendo silenciosamente sus operaciones de animación en Canadá, Australia y (sí) América Latina. Estudios como Pixel Light en Argentina y Mirai Studio en México han recibido contratos de animación secundaria.

¿La trampa? Son trabajos mal pagados, sin beneficios, y sin créditos creativos. El sueño de trabajar en animación para un estudio grande se está mudando al sur, pero con salarios del sur.

Disney está tercerizando la animación que antes hacían los artistas de Pixar. Y los está pagando una fracción.

La pregunta incómoda

¿Cuántas películas originales más vamos a perder antes de que Hollywood entienda que no se puede tratar a los artistas como números en una hoja de cálculo?

Disney reportó $8,900 millones de ingresos en el último trimestre. Esto no es una empresa en crisis. Es una empresa que eligió despedir gente para comprar sus propias acciones y mantener felices a los accionistas de Wall Street.

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