Disney inventó Infinity Vision para espantar a IMAX — y perdió la guerra del cine

Sala de cine IMAX con butacas y pantalla gigante
El monopolio de la pantalla grande está en disputa. Foto: Unsplash
Sala de cine IMAX con butacas y pantalla gigante
El monopolio de la pantalla grande está en disputa. Foto: Unsplash

Hubo un tiempo en que ver una película en IMAX no era una preferencia, era un hecho. Hoy Disney acaba de inventar un certificado propio para discutir ese monopolio, y el propio cinema corporativo acaba de admitir en público que nunca fue tanto.

La pelea que nadie te contó

En diciembre, Avengers: Doomsday y Dune: Part Three se estrenan el mismo día. La industria lo llamó "Dunesday". El problema: solo una de las dos películas puede tener la pantalla grande el día de apertura.

IMAX no lo pensó mucho. Eligió a Dune. El cocodrilo de Legendary y Warner ganó el trono de las salas de elitismo que el formato llevaba años vendiendo: la película que no puedes ver en ningún otro sitio.

Disney se quedó con lo que siempre le sobró: una fecha de estreno gigantesca, el blockbuster más caro del planeta y unos 60 millones de fans. Lo que no tenía era una pantalla grande con su nombre. Así que abrió sus órdenes de compra y su respuesta fue corta: creó su propio estándar.

Qué es Infinity Vision (y por qué importa)

Infinity Vision es un certificado de calidad para salas de cine que Disney acaba de lanzar. Su objetivo no es técnico, aunque lo parezca un poco: es un escudo de marketing. Sirve para que Disney pueda decir "nuestra película solo se ve bien aquí" cuando el resultado es básicamente el mismo de siempre.

La prueba de que es eso —y no un estándar real— la dio Disney sin querer. Andrew Cripps, ejecutivo de la compañía, declaró que Infinity Vision es más "un programa de marketing que un esquema de certificación". Traduciéndolo: no hay norma técnica obligatoria, solo un sello publicitario.

IMAX no se quedó quieto. El actor mayor de las salas comprimidas llamó a Infinity Vision, sin rodeos, "una jugada de marketing". Es una pelea de marcas, no de ingeniería. Y el cine que compra boletitos cada mes es el último en enterarse de nada.

El núcleo real: solo en las salas caras

Aquí está el punto que te importa como consumidor. Las escenas nuevas de Avengers: Endgame: Encore —los minutos de metraje extra que conectan con Doomsday— solo se proyectan en salas IMAX e Infinity Vision.

El resto del país, el 95% del público, ve una versión recortada. Los fans lo destrozaron en minutos. El titular de IGN fue demoledor: "Es una forma bastante asquerosa de hacerlo", y el montaje de clips de la película circuló en bucle como prueba.

Y funcionó. Según Disney, los boletos para Infinity Vision y otros formatos premium ya representan más del 70% de toda la preventa de Doomsday, con unos 50 millones de dólares vendidos tres meses antes del estreno. Y todo eso con IMAX oficialmente en el bando de Dune.

Lo que pasa en Latinoamérica

Aquí la historia se pone seria para quien vive fuera de USA. Cinépolis y Cinemex en México subieron la preventa de Doomsday exclusivamente en salas Infinity Vision, y las apps colapsaron con la demanda. SensaCine confirmó la exclusividad; después vinieron los memes.

En Perú, El Comercio lo explicó para el mercado local, y Disney Latino puso las entradas a la venta general. O sea: en la región no necesitas competir con el IMAX de nadie. Necesitas un boleto más caro, en una sala que quizás ni existe cerca de tu casa, para ver cuatro minutos que nadie te spoilea en el resumen.

Y si te mudas al que pierde: Dune: Part Three mantiene la pantalla grande. La ironía final es que la mejor apuesta de la tecnología más avanzada de Hollywood llega en la sala vieja y con el rival de siempre.

Mi opinión sin filtro

La guerra de formatos es la mejor noticia para el cine desde que el 3D dejó de funcionar. Pero esta no es una guerra de innovación: es una guerra de símbolos.

IMAX lleva 50 años justificándose con imagen y sonido. Disney lleva décadas justificándose con el número de personajes. Infinity Vision nace como un certificado que no certifica nada, un sello pegado en una puerta para justificar un sobreprecio. Y lo peor: funciona. Funciona porque el fandom ya está acostumbrado a pagar por "la versión buena" sin preguntarse cuál es esa versión.

Mi sugerencia: si vas a Doomsday, mira primero qué formato tienes cerca y a qué precio. Quizás el 70% de las salas normales te dan exactamente el 95% de la película por la mitad. Y si al final es 3D otra vez, al menos esta vez no es por culpa de nadie.

Comparte esto con alguien que pagó el precio premium sin saber qué compró. Y cuéntame en los comentarios: ¿irías a Doomsday en la sala más cara de tu ciudad, o te quedarías con la sala normal? Quiero ver si el egoísmo de "la versión buena" realmente mueve la aguja, o solo mueve la factura.