Un fármaco experimental duplica la supervivencia del cáncer de páncreas — y los oncólogos están llorando

Científico en laboratorio investigando cura del cáncer
El daraxonrasib ataca la mutación KRAS G12D, considerada 'undruggable' por décadas. Foto: Unsplash

Un medicamento experimental está dando esperanza a los pacientes con cáncer de páncreas, el más mortal de todos los cánceres. Por primera vez en décadas, los científicos lograron atacar lo que llamaban "el santo grial" de la oncología: la proteína KRAS.

Y los resultados son devastadoramente simples: los pacientes que tomaron este fármaco vivieron más del doble que los que no.

¿Qué es el daraxonrasib y por qué es diferente?

El daraxonrasib es un inhibidor oral que se toma una vez al día. Desarrollado por Revolution Medicines, ataca directamente la mutación KRAS G12D, una de las variantes más comunes del cáncer de páncreas y que durante décadas fue considerada "undruggable" — imposible de atacar con fármacos.

Para ponerlo en contexto: el KRAS es el gen mutado más frecuente en el cáncer. Gobierna el crecimiento celular. Cuando muta, le dice a las células que se multipliquen sin control. Durante 40 años, los químicos intentaron bloquearlo y fracasaron. Hasta ahora.

Los resultados del ensayo de Fase 3 se presentaron en ASCO 2026, la conferencia de oncología más importante del mundo. Y la sala lloró. Literalmente.

Los números que cambiaron la oncología

En el ensayo clínico, pacientes con cáncer de páncreas avanzado que ya habían recibido al menos una ronda de quimioterapia recibieron daraxonrasib. Los resultados: 13 meses de supervivencia promedio contra 6 meses del grupo de control.

La Dra. Rachna Shroff, de la Universidad de Arizona, lo dijo sin rodeos: "He usado la palabra 'game changer' y no la uso a la ligera. Fueron lágrimas de alegría después de 16 años tratando esta enfermedad".

El cáncer de páncreas mata a más de 52,000 estadounidenses al año. Su tasa de supervivencia a 5 años es apenas del 13%. La mayoría de los pacientes son diagnosticados cuando ya se ha extendido. Para los casos avanzados, no había cura. La quimioterapia era lo único disponible.

¿Cuándo estará disponible en LATAM?

Revolution Medicines ya anunció que buscará aprobación acelerada de la FDA. Pero la pregunta que todo paciente latinoamericano se hace es: ¿cuándo llegará y cuánto costará?

Históricamente, los tratamientos oncológicos de última generación cuestan entre $10,000 y $20,000 dólares al mes en Estados Unidos. En América Latina, el acceso depende de cada sistema de salud. Países como Brasil, México y Chile tienen mecanismos de compras centralizadas que negocian precios, pero el proceso puede tomar años.

La buena noticia: a diferencia de las terapias biológicas (como las CAR-T), el daraxonrasib es un fármaco oral de molécula pequeña, lo que significa que su producción es más barata y escalable. No requiere hospitalización ni infraestructura compleja para administrarse.

Más que un fármaco: un cambio de paradigma

Lo verdaderamente revolucionario del daraxonrasib no es solo lo que hace, sino lo que representa. Durante 40 años, KRAS fue el "santo grial" de la oncología. Si los científicos lograron vencerlo en el cáncer de páncreas —el tumor más difícil de todos—, el mensaje es claro: ninguna proteína es "undruggable" para siempre.

Ya hay inhibidores de KRAS en desarrollo para cáncer de pulmón, colon y páncreas en estadios más tempranos. Esto no es un golpe de suerte. Es la culminación de décadas de investigación básica que, de repente, está salvando vidas.

El dato que debería indignarte

Mientras los científicos lograban esto con presupuestos ajustados, el gobierno de Trump propuso recortar $2,000 millones del NIH, el principal financiador de investigación biomédica en EE.UU. El ensayo del daraxonrasib fue financiado en parte por subvenciones del NIH.

Es decir: la investigación que está duplicando la esperanza de vida de pacientes con cáncer dependió de fondos públicos que la administración actual quiere eliminar. La ironía es tan amarga como el cáncer mismo.

Comparte esto con alguien que haya perdido a un ser querido por cáncer. La ciencia está ganando, pero necesita que la defendamos.