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El cuarto cáncer contagioso de la historia se descubrió en peces gato — y todo lo que sabíamos cambió
Imagina que un pez nada tranquilo en un lago, y de repente empieza a desarrollar un cáncer que no es suyo. Las células tumorales que crecen dentro de él vinieron de otro pez. Bienvenido al mundo de los cánceres transmisibles.
Un equipo de la Universidad de Vermont publicó en Nature el descubrimiento del cuarto cáncer transmisible conocido en la historia: un melanoma que se propaga entre peces gato (brown bullhead catfish) en un lago que divide Vermont y Quebec. Y esto no es una rareza de laboratorio: lleva ocurriendo desde 2012.
¿Qué es un cáncer transmisible?
Los cánceres normales no se contagian. Una célula cancerosa vive y muere con su hospedero. Pero los cánceres transmisibles son otra bestia: las células tumorales saltan de un individuo a otro como si fueran parásitos.
Funcionan como un organismo independiente. Las células cancerosas tienen su propio genoma, y cuando pasan a otro animal, siguen replicándose. No hay virus de por medio: es el tumor mismo el que infecta.
Hasta ahora solo se conocían tres casos en toda la historia natural:
- Perros — el tumor venéreo transmisible canino (CTVT), que lleva milenos propagándose entre caninos
- Diablos de Tasmania — el tumor facial del demonio (DFTD), que casi lleva a la especie a la extinción
- Varios moluscos bivalvos — mejillones, almejas y berberechos con cánceres transmisibles
Ahora los peces gato se suman a esta lista exclusiva.
El hallazgo: 14 años de melanomas sospechosos
Desde 2012, biólogos notaron que los brown bullhead catfish en este lago fronterizo tenían una tasa anormalmente alta de melanomas. Algo no cuadraba. No había un contaminante químico claro ni un virus conocido que explicara la epidemia.
El equipo secuenció los genomas completos de los tumores y los comparó con el tejido sano de los mismos peces. Lo que encontraron fue demoledor:
Los genomas mitocondriales y nucleares de los tumores estaban más emparentados entre sí que con sus propios hospederos. Cientos de miles de variantes genéticas eran compartidas entre tumores de distintos peces pero estaban ausentes en el ADN de los peces "sanos".
Eso solo tiene una explicación: las células tumorales vienen de un mismo origen clonal y se han propagado de pez a pez.
¿Cómo se contagia el cáncer entre peces?
Los investigadores creen que la transmisión ocurre por canibalismo o depredación parcial. Los peces gato se alimentan en el fondo del lago y no es raro que muerdan restos de otros peces —incluyendo tejido tumoral— que luego se implanta en su propio cuerpo.
También es posible que las heridas abiertas por peleas o apareamiento permitan que células tumorales del agua penetren en el torrente sanguíneo. Es el mismo mecanismo que se ve en los diablos de Tasmania, que se transmiten el cáncer al morderse la cara durante el apareamiento.
¿Puede un cáncer contagiarse a humanos?
La pregunta del millón. Y la respuesta corta es: extremadamente improbable.
Los cánceres transmisibles conocidos están altamente especializados en sus especies hospedadoras. El cáncer de los diablos de Tasmania no puede infectar a un perro, y el de los perros no puede infectar a un humano. El sistema inmune de especies diferentes reconoce y destruye células extrañas con mucha eficacia.
Pero hay una excepción que mantiene a los científicos alerta: los bivalvos. Los cánceres transmisibles en almejas y mejillones han demostrado la capacidad de saltar entre especies del mismo género, algo que antes se consideraba imposible. Si un cáncer puede pasar de una almeja a otra especie de almeja, la barrera no es infranqueable.
En humanos solo hay un caso documentado de cáncer transmisible: el tumor venéreo canino NO nos afecta, pero existe una rarísima transmisión de cáncer de madre a hijo durante el embarazo (a través de la placenta) y la transmisión iatrogénica (por trasplantes de órganos). Nada que ver con el mecanismo de estos peces.
¿Por qué importa este descubrimiento?
Por tres razones:
Primero, porque un cáncer transmisible en una especie de agua dulce abre preguntas sobre la seguridad alimentaria. El brown bullhead catfish se pesca para consumo humano en Norteamérica. Aunque el cáncer no puede infectarnos, comer un pez con melanoma avanzado no es exactamente apetitoso, y las poblaciones de peces podrían verse afectadas.
Segundo, porque entender cómo un cáncer logra evadir el sistema inmune de su hospedero y propagarse puede enseñarnos cómo los cánceres humanos comunes evaden la inmunoterapia. Los mecanismos de evasión inmune en cánceres transmisibles son una ventana a los mismos trucos que usa un tumor de pulmón o de páncreas.
Tercero, porque este descubrimiento sugiere que los cánceres transmisibles podrían ser más comunes de lo que creemos. No los detectamos porque nadie está buscándolos activamente en la naturaleza. Si empezamos a buscar en serio, es posible que encontremos decenas más.
Lo que viene
El equipo de la Universidad de Vermont ya está trabajando en determinar el origen del cáncer: ¿surgió de un solo pez "paciente cero" hace décadas? ¿O hay múltiples orígenes independientes? También quieren saber cómo está impactando a la población de brown bullheads en el lago, que podría estar en riesgo si la tasa de transmisión sigue alta.
Mientras tanto, los pescadores deportivos de la zona han sido notificados para reportar cualquier pez con melanomas visibles. La ciencia ciudadana será clave para mapear la extensión real de este fenómeno.
El cáncer que se contagia como un resfriado entre peces suena a película de ciencia ficción. Pero está pasando en un lago real, a pocos kilómetros de donde la gente pesca los fines de semana.
Y si hay un cuarto cáncer transmisible, ¿cuántos más estarán ahí fuera, esperando ser descubiertos?
Comparte esto con alguien que todavía cree que el cáncer nunca puede ser contagioso. La naturaleza siempre encuentra la manera de sorprendernos.