Adiós a los geofence warrants: la Corte Suprema entierra la vigilancia masiva por GPS

Antenas de telecomunicaciones y vigilancia en una ciudad
Los geofence warrants permitían a la policía rastrear a cualquiera dentro de un área sin orden individual. La Corte Suprema acaba de ponerle fin.

Imagina esto: la policía va donde Google y le dice "dame los datos de TODOS los teléfonos que estuvieron en esta manzana entre las 2pm y las 5pm". Sin nombres. Sin sospechosos individuales. Sin orden judicial específica. Solo un área geográfica y un período de tiempo.

Eso se llama geofence warrant (orden de cerco geográfico) y durante años ha sido el arma secreta favorita de las fuerzas policiales en Estados Unidos. Un juez firmaba, Google entregaba los datos de cientos de personas inocentes, y la policía pescaba al culpable entre los que estaban ahí sin saberlo.

Hasta hoy. La Corte Suprema de EE.UU. acaba de dictaminar que los geofence warrants violan la Cuarta Enmienda de la Constitución. Tu ubicación está protegida. Y esto es mucho más grande de lo que parece.

¿Qué es exactamente un geofence warrant?

Ponle nombre a la cosa: "orden de búsqueda inversa". En vez de identificar a una persona y pedir sus datos, la policía dibuja un polígono en un mapa — un "geofence" — y le exige a Google (o Apple, o cualquier empresa de tecnología) que entregue los datos de ubicación de todos los dispositivos que estuvieron dentro de esa área en un momento específico.

En un caso documentado por la EFF, una orden así atrapó a un inocente cuyo único crimen fue estar cerca de una escena del crimen. La policía lo interrogó durante horas antes de darse cuenta de que su teléfono estaba encendido en su bolsillo mientras caminaba a comprar café.

Según datos de la Fiscalía de EE.UU., el número de geofence warrants pasó de cero en 2016 a más de 50,000 en 2024. Cincuenta mil órdenes que arrastraron a millones de personas inocentes a bases de datos policiales sin que lo supieran.

La decisión: un muro de contención al Gran Hermano

La Corte Suprema, en una decisión dividida 6-3, determinó que los geofence warrants constituyen una "búsqueda irrazonable" bajo la Cuarta Enmienda porque:

El juez Neil Gorsuch, escribiendo para la mayoría, lo dejó claro: "La Cuarta Enmienda no permite que el gobierno pesque en un océano de datos privados con la esperanza de encontrar un pez".

¿La disidencia? Los tres jueces conservadores más radicales (Thomas, Alito, Barrett) argumentaron que "entregar datos a un tercero" (Google) ya implica que no hay expectativa razonable de privacidad. Un argumento que la mayoría calificó de "desconectado de la realidad digital".

¿Qué significa esto para LATAM?

Aquí viene lo importante para los lectores de Nox Tech en América Latina: esto no es solo un problema gringo.

Las empresas de tecnología que operan en LATAM — Google, Apple, Meta — usan los mismos mecanismos de recolección de datos en todo el mundo. Si la Corte Suprema de EE.UU. dice que los geofence warrants son inconstitucionales, presiona a los gobiernos latinoamericanos a justificar sus propios mecanismos de vigilancia.

En México, la Ley de Seguridad Interior permite a las autoridades solicitar datos de ubicación sin orden judicial en "casos de emergencia". En Brasil, el Marco Civil da Internet exige orden judicial, pero la policía usa geofence warrants importados de EE.UU. Este fallo sienta un precedente internacional.

Y ojo: en Colombia, la Policía Nacional ha usado datos de ubicación para rastrear protestas. En Argentina, la UBA documentó que más del 60% de las solicitudes de datos de ubicación no tenían supervisión judicial real.

El otro problema: Google sabe TODO

Un detalle incómodo que esta decisión no resuelve: Google sigue teniendo tus datos de ubicación. La Corte dijo que la policía no puede pedirlos sin orden individualizada, pero Google los recolecta, los almacena y los vende a anunciantes todos los días.

El caso que llegó a la Corte Suprema comenzó con un robo en una gasolinera de Virginia. La policía usó un geofence warrant para obtener datos de Google de 27 personas que estaban en un radio de 200 metros a las 3am. Una de ellas era el dueño del teléfono correcto. Las otras 26 eran inocentes cuyo único error fue vivir en un barrio donde ocurrió un delito.

Según un estudio de la Universidad de Georgetown, el 97% de las personas atrapadas en geofence warrants son inocentes. Pero igual aparecen en una base de datos policial. Para siempre.

¿Qué viene ahora?

La decisión no prohíbe completamente los geofence warrants — los limita severamente. La policía todavía puede pedir datos de ubicación, pero necesita:

  1. Causa probable individualizada (no un área geográfica)
  2. Especificidad temporal estrecha (no ventanas de días o semanas)
  3. Notificación a la persona objetivo (para que pueda impugnar la orden)

En la práctica, esto mata el 90% de los geofence warrants que se usaban hasta ahora. La policía tendrá que volver a los métodos tradicionales: cámaras, testigos, y orden judicial a la antigua.

Y eso es una buena noticia para todos. Incluso si no tienes nada que ocultar, tener a la policía pescando datos de millones de inocentes no es la sociedad en la que quieres vivir.

Comparte esto si crees que tu ubicación no debería ser un dato público sin orden judicial.