🔥 Polémica
Converse retira su anuncio comparado con el KKK: el error que le costó caro a Nike
Una zapatilla colgando y una sombra en forma de capucha: el detalle que encendió las redes
La imagen parecía inofensiva a primera vista: una modelo con falda blanca sosteniendo una zapatilla, rodeada de más pares en el suelo. Pero en redes sociales, los usuarios vieron algo completamente distinto: la iluminación dibujaba sobre la falda una sombra triangular idéntica a la capucha blanca del Ku Klux Klan, y la zapatilla colgando parecía un cuerpo linchado.
En cuestión de horas, el comentario se volvió viral. Medios como la BBC, The New York Times, The Washington Post y USA Today recogieron la polémica, y Converse no tuvo más remedio que actuar.
Primero borró la foto de sus redes oficiales. Después emitió un comunicado que los medios resumieron con una sola frase: "nos equivocamos".
La disculpa oficial: ¿sincera o de manual?
El texto, publicado el viernes, no dejaba espacio a la ambigüedad: "Entendemos por qué esta imagen es profundamente perturbadora y reconocemos que nos equivocamos". Y agregaba: "Esto no debería haber pasado y lo haremos mejor".
La foto formaba parte de la campaña internacional de la Chuck 70 X, lanzada el 27 de agosto y protagonizada por Karina, la cantante del grupo de K-pop Aespa. La marca, subsidiaria de Nike desde 2003, dijo además que estaba trabajando para retirar la imagen de cualquier otro canal donde hubiera llegado.
Traducción: la campaña más visible de la temporada quedó reducida a cenizas en menos de 24 horas.
El problema no es la foto, es quién la aprueba
Aquí es donde la historia se pone incómoda. Una campaña global de esta escala pasa por fotógrafo, director de arte, equipo de marca, agencia y aprobación legal. Al menos diez personas vieron esa imagen antes de que el mundo la viera a ella. Y nadie notó la capucha.
No es un error de diseño: es un error de contexto. La capucha del KKK es uno de los símbolos de odio más reconocidos de la historia. Cualquier sombra con punta triangular sobre una falda blanca iba a disparar esa lectura — sobre todo en un país como Estados Unidos, donde ese imaginario sigue doliendo 150 años después.
La ironía es brutal: la campaña usaba una estrella del K-pop para llegar a una audiencia global joven, y terminó generando el debate racial más grande del día en Estados Unidos.
La lección que ninguna marca quiere aprender
Esto no es un caso aislado. Cada año, marcas gigantes retiran campañas por metidas de pata visuales: racismo, apropiación cultural, estereotipos. Y cada vez la secuencia es la misma: publican, las redes explotan, borran, se disculpan.
Para nosotros en LATAM hay una lectura extra: la audiencia latina y asiática fue la primera en señalar el problema, horas antes de que los medios grandes lo confirmaran. Las marcas siguen revisando sus campañas con ojos de oficina central y se olvidan de que el mundo entero las mira.
Una sola foto destruyó una campaña multimillonaria en un día. La próxima vez que una marca diga que su proceso de revisión es "sólido", recordemos que Converse también lo creía.
La pregunta de oro
¿Crees que fue un error honesto o una negligencia imperdonable de la agencia? ¿Y cuánto le costará esto a la imagen de Converse entre los consumidores jóvenes?
Comparte esto si crees que las marcas deberían auditar cada campaña con ojos diversos antes de publicarla. La próxima capucha la puede pagar cualquier marca.