🔥 Polémica
«Hail Satan» en el concejo de Iowa: la ley que lo permite
«Querido padre oscuro...» — con esas palabras empezó el martes 6 de octubre la sesión del concejo municipal de Ottumwa, Iowa. El que hablaba no era un payaso ni un provocador cualquiera: era Matt Dalbey, exconcejal de la ciudad, y cerró su invocación con tres palabras que volaron la sala: «It is done. Hail Satan».
El alcalde no lo expulsó. No cortó el micrófono. Hizo lo único que la ley le permitía hacer: pedir 30 segundos de silencio. 😳
Qué pasó exactamente en la sala
Según la grabación oficial de la ciudad, Dalbey —miembro del Templo Satánico de Iowa— pidió «abrazar el impulso luciferino de comer del árbol del conocimiento y disipar nuestras dulces y reconfortantes ilusiones de lo antiguo».
Después vino el Pledge of Allegiance, como cada sesión. Y entonces el pastor Rick Bick, del New Life Center, tomó el micrófono: «Revertamos esa maldición que se puso sobre nuestra ciudad. Ese 'Hail Satan' no es bienvenido aquí».
La concejal Cara Galloway cortó el debate: responder a una invocación «es una pendiente resbaladiza» que puede costarle dinero a los contribuyentes. El alcalde Benjamin Foote corrigió su propia frase a mitad de camino —«un momento de oración... digo, de silencio»— y la sesión siguió. 🙊
La ley que nadie quiso ver venir
Aquí viene lo que nadie te está explicando: esto no fue un enchufe, fue un sistema funcionando exactamente como está diseñado.
El 20 de enero, el concejo aprobó la Resolución 18-2026 por 4 votos contra 1. Cualquier residente puede dar la invocación de apertura, de máximo dos minutos, por orden de llegada. La política dice que la ciudad «no respeta ni prefiere ninguna fe» y reconoce la diversidad de creencias —y de su ausencia—.
El administrador de la ciudad, Philip Rath, lo dijo sin filtro: enmendar la regla «podría abrirle a la ciudad una demanda en el futuro». 📑
Las llamadas lo dicen todo
Al día siguiente, el ayuntamiento recibió llamadas todo el día. La ciudad emitió un comunicado: «algunas han sido cordiales, muchas han sido groseras y llenas de groserías». Además aclaró que los funcionarios no reciben los textos por adelantado y no respaldan automáticamente lo que dice un orador.
El dato duro: una política creada para proteger las oraciones cristianas en el ayuntamiento terminó protegiendo una oración satánica. Eso no es un bug del sistema americano —es su función principal. ⚖️
La verdad incómoda para todos los bandos
Si el Estado administra quién puede orar antes de una sesión pública, tarde o temprano le toca a alguien que no te gusta. En Latinoamérica abrimos sesiones con oración católica por costumbre y nadie discute —hasta que el credo que no te gusta pide el mismo micrófono.
O el ayuntamiento es de todos los credos, o no es de ninguno. Lo que no existe es la tercera opción, y esa es exactamente la que mucha gente en Iowa sigue creyendo posible.
¿El concejo debió negarle el uso de la palabra a Dalbey, o la ley está bien y hay que aguantarse? Comparte esto con alguien que sigue pensando que «neutralidad religiosa» significa «solo la mía».