Medio millón de pingüinos desaparecieron de una isla

Colonia de pingüinos barbijo en la Antártida
Colonia de pingüinos barbijo (chinstrap). Foto: Wikimedia Commons.

¿Cuántos pingüinos caben en una isla volcánica al final del mundo? En 2011 la respuesta era casi 690.000. Hoy, dos de cada tres ya no están. Y nadie se dio cuenta hasta esta semana.

Un estudio publicado este miércoles en Current Biology revela que la colonia de pingüinos más grande del planeta se derrumbó a una velocidad que los propios científicos califican de "enorme colapso poblacional".

La isla que albergó al 1% de todos los pingüinos del mundo

Zavodovski es la más septentrional de las islas Sándwich del Sur, un punto de tierra volcánica y deshabitado a miles de kilómetros de cualquier ciudad. En 2011 alojaba 600.000 pingüinos barbijo y 90.000 macarrones: era, con diferencia, la mayor colonia del mundo.

El equipo del Prof. Norman Ratcliffe, ecólogo de pingüinos del British Antarctic Survey, midió la población de nuevo hasta 2025. El resultado: una caída de dos tercios desde 2011.

"Es una caída poblacional enorme, equivalente a medio millón de individuos reproductores perdidos en esa isla", dijo Ratcliffe. Con semejante desplome, Zavodovski perdió el título de la colonia más grande del mundo: el relevo probablemente pasó a Cape Adare, en el mar de Ross.

Culpa del krill: el bufé de la Antártida se mudó

Los pingüinos barbijo son comelones especialistas: solo les apetece el krill, y solo en aguas frías. Los datos de rastreo muestran que se alimentan al noroeste de la isla, justo donde históricamente encontraban su comida.

Pero el agua se calienta. Los inviernos de la península antártica ya están 5 °C por encima de niveles preindustriales, uno de los ascensos más rápidos del planeta. El 6 de junio, la base argentina Esperanza marcó un récord invernal de 15,4 °C, unos 20 °C por encima de lo normal para la fecha.

Con el agua más tibia, el krill se desplazó al sur, hacia el mar de Weddell. Y los barbijo, que no saben comer otra cosa, se quedaron sin menú. Curiosamente, los macarrones subieron un 30% —son menos quisquillosos—, pero ni de lejos compensan la masacre.

No fue el volcán (lo comprobaron)

Zavodovski tiene un volcán activo: Mount Curry entró en erupción en 2016. De ahí nació la llamada hipótesis de la "Pompeya de los pingüinos": una erupción que enterró la colonia de golpe.

El estudio la descarta. El declive es lineal y constante, no un derrumbe repentino, y los barbijo evitaron la llanura de ceniza donde cayó la lava. Tampoco hay competencia entre especies ni actividad humana: el ser humano más cercano vive a miles de kilómetros.

El Jenga de la Antártida

Ratcliffe lo explicó con una imagen que debería preocuparnos a todos: "Cada ecosistema es como un gigantesco Jenga: cada pieza que quitas aumenta el riesgo de que todo se derrumbe".

Si la tendencia continúa, el pingüino barbijo podría tener que ser clasificado oficialmente como especie amenazada. Una ave que nunca tuvo depredadores terrestres y que vivió millones de años en el hielo, derrotada por dos grados de más en el agua.

Y ojo, el ángulo latinoamericano: la pesca de krill y el turismo antártico que sale de Ushuaia y Punta Arenas dependen del mismo ecosistema que se está vaciando. Lo que le pasó a los pingüinos hoy, le pasa al negocio turístico mañana.

La conclusión incómoda

La colonia más grande del mundo no fue destruida por un derrame, por cazadores ni por una erupción. Fue destruida por algo que pasa a miles de kilómetros de distancia y que ni siquiera veíamos: agua que dejó de estar fría.

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