Trump borró climate.gov del mapa. Tres mujeres lo reconstruyeron con datos abiertos — y la lección es brutal

Visualización de datos climáticos globales mostrando temperaturas y patrones meteorológicos
Climate.gov era el repositorio climático más importante del gobierno de EE.UU. — hasta que Trump lo borró.

En enero de 2026, el gobierno de Donald Trump decidió que la ciencia climática no era prioridad y borró climate.gov, el sitio más importante de datos climáticos del mundo. Decenas de miles de mapas, informes, indicadores y décadas de investigación desaparecieron de la web pública en cuestión de horas.

Lo que la administración Trump no anticipó es que tres exempleadas de NOAA tenían copias de todo — y no iban a quedarse calladas.

Lo que Trump borró en un clic

Climate.gov no era un blog cualquiera. Era el repositorio oficial del gobierno de EE.UU. para:

Cuando Trump eliminó masivamente el presupuesto de NOAA y despidió a cientos de científicos, el sitio simplemente dejó de existir. Sin previo aviso. Sin respaldo oficial. Un agujero negro digital de 15 años de ciencia.

Las tres mujeres que dijeron “no”

Rebecca Lindsey, una de las científicas despedidas de NOAA, no aceptó la orden de borrón y cuenta nueva. Junto a su hermana Mary Lindsey y su excompañera Anna Eshelman, formaron el equipo que resucitó climate.gov como un sitio independiente.

Como explica el artículo de The 19th News citado en HN: “Lindsey se unió a las exempleadas de NOAA Anna Eshelman y Mary Lindsey, su hermana mayor, para convertirse en el equipo central del sucesor del sitio desactivado, preservando más de 15 años de datos climáticos clave y recursos.

El nuevo sitio incluye los mapas, materiales educativos y reportes de indicadores climáticos que el gobierno eliminó — incluyendo la Evaluación Nacional del Clima que estaba en riesgo de perderse para siempre.

Por qué esto es posible (y aterrador a la vez)

Esto funcionó por una razón técnica y legal muy específica: los datos del gobierno de EE.UU. son dominio público por ley. Cuando Trump ordenó borrar climate.gov, los datos no desaparecieron de los discos duros de las exempleadas porque ellas los habían creado. Pero si el gobierno hubiera usado una licencia restrictiva, esos datos se habrían perdido para siempre.

La lección es brutal: el open data no es un lujo académico, es un seguro de vida democrático. Si los datos climáticos hubieran estado bajo copyright, Trump los habría borrado y nadie podría haberlos recuperado legalmente.

Como señala Ben Werdmuller en su artículo original: “En ausencia del gobierno, archivos como este son obras de periodismo en sí mismos: formas de ayudarnos a tomar decisiones más sólidas.

El nuevo climate.gov es frágil

El sitio reconstruido — que puedes visitar en climate.us — funciona, pero tiene un problema existencial: depende de donaciones.

Tres exempleadas del gobierno, haciendo el trabajo que el gobierno debería hacer, pidiendo donaciones para mantener vivos los datos climáticos de la nación más poderosa del mundo. Es irónico, indignante y preocupante al mismo tiempo.

Más de 10 fuentes mainstream han cubierto la historia: NPR, The New York Times, Axios, Ars Technica, The Guardian, Politico, Grist — todas coinciden en que esto es un acto de resistencia científica sin precedentes. Y también un precedente peligroso: si Trump puede borrar climate.gov, ¿qué otro sitio gubernamental puede desaparecer mañana?

Lo que esto significa para LATAM

Si crees que esto no te afecta porque vives en Latinoamérica, piensa de nuevo. Los datos climáticos de NOAA se usan para todo: predicciones meteorológicas en tu país, modelos de huracanes en el Caribe, alertas de sequía en el Cono Sur, y estudios de temperatura global que influyen en políticas agrícolas y energéticas de toda la región.

Cuando EE.UU. borra su ciencia climática, el mundo entero pierde un pilar de datos. Y si un gobierno puede hacer esto con datos abiertos, la pregunta para LATAM es: ¿cuánto de nuestra infraestructura de datos públicos depende de la buena voluntad del gobierno de turno?

La conclusión que nadie quiere aceptar

Trump quería borrar la ciencia climática. No lo logró porque tres mujeres tuvieron la previsión de guardar copias. Pero esto no debería depender de la valentía de exempleados. El conocimiento científico debería ser indestructible por diseño, no por heroísmo.

La próxima vez que alguien te diga que el open data es “cosa de nerds”, recuérdales que sin él, 15 años de ciencia climática habrían desaparecido en un solo tuit presidencial.

Comparte esto si crees que la ciencia no debería depender de la buena voluntad de un presidente.