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El niño prodigio de la IA que perdió $20 mil millones — y Citadel aprovechó para comprar sus cenizas
El 24 de julio de 2026, el teléfono de Ken Griffin sonó con una oferta que ningún otro fondo quiso aceptar. Del otro lado, Leopold Aschenbrenner —24 años, ex investigador de OpenAI, autodenominado "conciencia de la IA"— ofrecía vender todo su portafolio de acciones tecnológicas a precio de liquidación. No le quedaba otra opción.
Así se escribe el capítulo más despiadado de la burbuja de la inteligencia artificial: la historia de un niño prodigio que recaudó $20 mil millones para su hedge fund Situational Awareness, lo invirtió todo en empresas de IA… y lo perdió casi todo en cuestión de semanas.
¿Quién es Leopold Aschenbrenner?
Para entender el batacazo, hay que entender de dónde viene. A los 22 años, Aschenbrenner trabajaba en el equipo de alineamiento de OpenAI. Allí escribió ensayos sobre los riesgos existenciales de la IA que se volvieron virales en Silicon Valley.
Convencido de que la inteligencia artificial cambiaría el mundo —y de que había que invertir antes que todos— fundó Situational Awareness a principios de 2025. En 18 meses, recaudó más de $20 mil millones de inversores institucionales.
Su tesis era simple: comprar todo lo relacionado con IA. NVIDIA, empresas de data centers, startups de chips, neoclouds. "La IA lo va a cambiar todo, y yo voy a estar del lado correcto de la historia", dijo en una entrevista con Bloomberg en marzo.
El crash que lo cambió todo
En abril de 2026, el mercado de tecnológicas comenzó a tambalearse. Las tasas de interés seguían altas, la Fed bajo Warsh no daba tregua, y los inversores empezaron a preguntarse si la IA realmente estaba generando los retornos prometidos.
NVIDIA cayó 40% desde su máximo. Las startups de IA comenzaron a quemar efectivo más rápido de lo que recaudaban. Y Situational Awareness —que había apostado todo a que el rally continuaría— quedó atrapado sin salida.
Para junio, las pérdidas superaban el 60% del fondo. Los inversores institucionales empezaron a pedir rescates. Aschenbrenner intentó recomprar posiciones, pero el mercado seguía cayendo. Era una trampa mortal.
La llamada a Citadel
Según reportaron WSJ, CNBC y Financial Times, Aschenbrenner contactó a varios fondos para vender su cartera. Nadie quería comprar. Hasta que llegó Citadel.
Ken Griffin, el legendario CEO de Citadel —con un patrimonio neto de $40 mil millones— aceptó comprar el portafolio completo a un descuento significativo. Una transferencia de riqueza de un niño prodigio a un tiburón de Wall Street.
"Citadel no está comprando porque crea en la tesis de la IA", explicó un analista de FT. "Está comprando porque el precio es ridículamente bajo. Es como comprar dólares a 50 centavos."
📊 DATO DURO: Se estima que Situational Awareness perdió entre $8,000 y $12,000 millones del capital de sus inversores. El fondo ahora busca recaudar nuevo capital, pero con un track récord así, los inversores institucionales dudan.
¿Fue una estupidez o una traición?
La historia de Aschenbrenner divide opiniones. Para algunos, es el ejemplo perfecto de la arrogancia de Silicon Valley: un chico de 24 años sin experiencia en finanzas manejando $20 mil millones. Para otros, es una víctima del mercado —un visionario que llegó demasiado temprano.
Lo cierto es que los inversores que confiaron en él perdieron fortunas. Fondos de pensiones, family offices y hasta algunos fondos soberanos quedaron atrapados en una tesis que resultó ser adelantada varios años.
Mientras tanto, Citadel se frota las manos. Compró acciones de NVIDIA, empresas de neocloud y startups de chips a precios de 2023. Si la IA se recupera —y todo indica que lo hará en 2 o 3 años— Griffin habrá hecho una de las compras más inteligentes de la década.
¿Qué significa esto para el inversor latino?
Para los que invierten en tecnología desde LATAM, esta historia tiene una lección brutal: no te enamores de una tesis. Aschenbrenner estaba tan convencido de que la IA lo cambiaría todo que no diversificó, no cubrió riesgos, y cuando el mercado giró, no tenía margen de maniobra.
Si tienes inversiones en tecnológicas —aunque sea a través de ETFs o fondos de pensión— el caso Situational Awareness es una advertencia. Los mercados no perdonan la soberbia. Y en LATAM, donde la inflación y la volatilidad son parte de la vida cotidiana, la lección duele el doble.
La pregunta del millón: ¿Volverá Aschenbrenner a levantar capital? ¿O su nombre será recordado como el mayor desastre financiero de la era de la IA?
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