China aterriza su primer cohete reutilizable: así le ganó a SpaceX con una red de barco

Cohete lanzado desde una plataforma de lanzamiento, con humo y fuego visible
La carrera espacial entre EE.UU. y China cambió para siempre este viernes.

El viernes pasado, un cohete chino de 64 metros descendió del espacio y fue atrapado por una red tensada sobre un barco en el Mar de China Meridional. No hubo patas de aterrizaje. No hubo drones barco. Solo una red, cables tensos, y un cohete de 5 metros de diámetro que se colgó en el aire como si nada. China se convirtió en el tercer país en recuperar un cohete orbital reutilizable — y lo hizo de una manera que nadie había intentado antes.

¿Qué pasó exactamente?

El cohete Long March 10B despegó del Centro Espacial de Wenchang, en la isla de Hainan, a las 12:15 PM hora local. El cohete está propulsado por 7 motores alimentados con queroseno y mide 63.6 metros. A los 10 minutos, el propulsor se separó de la segunda etapa — que continuó hacia la órbita para desplegar una carga llamada CX-26 — y comenzó su descenso guiado.

Aquí viene lo genial: en vez de aterrizar sobre una plataforma con patas (como SpaceX con el Falcon 9), una serie de cables tensados en forma de cuadrícula cubrían la zona de captura sobre el barco. Cuando el cohete apagó sus motores de descenso, los cables lo atraparon y lo dejaron colgando en el aire. Sin impacto contra la cubierta. Sin riesgo de que rebotara. Sin necesidad de patas de aterrizaje que pesan y reducen la capacidad de carga.

"¡Un día histórico en el programa espacial chino!", tuiteó Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China. "El Long March 10B completó su vuelo inaugural y recuperó su primera etapa mediante una captura marítima con red. Esto marca la primera recuperación controlada de un cohete en la historia del país."

No es una copia de SpaceX — es otra filosofía

A primera vista, parece que China simplemente copió a Elon Musk. Pero si te fijas en los detalles, la técnica es completamente diferente y tiene ventajas reales.

SpaceX (Falcon 9): Usa piernas de aterrizaje retráctiles. El cohete consume combustible extra para aterrizar suavemente sobre una plataforma o en tierra firme. Cada uso de las patas agrega peso muerto.

SpaceX (Starship): Atrapa el cohete con brazos mecánicos ("chopsticks") en la torre de lanzamiento. Es impresionante pero requiere infraestructura masiva y precisa en tierra.

China (Long March 10B): Usa una red tensada sobre un barco. No necesita patas (menos peso), no necesita infraestructura en tierra (el barco se posiciona donde convenga), y la captura ocurre en alta mar lo que reduce el combustible necesario para el descenso.

Según explicó Stephen Clark de Ars Technica: "Claramente, admiran el trabajo que se hace en SpaceX e intentan replicarlo." Pero replicar con ideas propias es muy distinto a copiar.

¿Por qué importa esto?

La reutilización de cohetes no es novedad — SpaceX lleva más de una década aterrizando boosters. Pero solo tres entidades en la historia lo han logrado: SpaceX (2015), Blue Origin (noviembre 2025), y ahora la CASC china. Cada empresa tiene su propio enfoque, y eso es lo que hace esta carrera tan fascinante.

Los números son brutales: un lanzamiento de un cohete desechable puede costar entre $60-150 millones. Si reutilizas el propulsor — la parte más cara del cohete — puedes reducir costos un 30-50%. SpaceX ya lo hace con el Falcon 9 (ha reutilizado boosters más de 300 veces). Ahora China quiere hacer lo mismo, pero con un método que podría escalar más rápido.

La carrera espacial ahora tiene dos candidatos serios

El Long March 10B es un cohete de carga media. Pero CASC ya está desarrollando el Long March 9, un supercohete pesado diseñado para llevar personas a la Luna — directamente compitiendo con el Starship de SpaceX y el SLS de NASA.

China tiene planes concretos: quiere establecer una base lunar permanente para 2035, y tiene un programa tripulado activo que ya puso astronautas en órbita. Con cohetes reutilizables, esos costos bajan drásticamente.

Lo que hace esta historia aún más relevante: mientras EE.UU. lidia con recortes presupuestarios en NASA y retrasos del SLS, China está invirtiendo miles de millones en infraestructura espacial. La captura en red del Long March 10B es solo la primera pieza de un rompecabezas mucho más grande.

¿Y Musk? ¿Qué hace?

SpaceX sigue siendo el líder indiscutible en reutilización. El Falcon 9 es el cohete más confiable y económicamente exitoso de la historia. Y el Starship — con su captura por brazos mecánicos — es la apuesta más ambiciosa jamás intentada.

Pero la red china tiene una ventaja que los "chopsticks" no tienen: no depende de una torre. Puedes posicionar el barco en cualquier parte del océano, lo que da flexibilidad para misiones de órbita baja, alta, e incluso hacia la Luna.

El primer en recuperar fue SpaceX. El segundo fue Blue Origin. El tercero, China. ¿El cuarto? Probablemente India o Japón, que ambos tienen programas espaciales activos y presupuestos crecientes.

¿Qué significa para Latinoamérica?

Si bien Latinoamérica no tiene programa espacial propio comparable, la bajada de costos de lanzamiento nos beneficia indirectamente. Más cohetes reutilizables = más lanzamientos de satélites = mejor cobertura de internet satelital (Starlink, OneWeb, Kuiper). Países como Brasil, México y Argentina ya tienen programas satelitales propios que podrían beneficiarse.

Además, la competencia entre EE.UU. y China en espacio genera empleos e inversiones en ingeniería aeronáutica — un campo donde los ingenieros latinoamericanos tienen cada vez más presencia.

El dato que nadie te da

La segunda etapa del Long March 10B desplegó una carga llamada "CX-26" — y no se sabe qué es. Los medios chinos no han revelado detalles de la misión. Si fue militar, esta demostración de reutilización tiene implicaciones de defensa que van mucho más allá del turismo espacial.

Un cohete reutilizable militar significa lanzamientos frecuentes y baratos de satélites de espionaje, comunicaciones o incluso armas orbitales. Y si el método de captura en red funciona a escala, China podría tener una flota de cohetes reutilizables más rápido de lo que cualquiera imagina.

La carrera espacial entre EE.UU. y China acaba de ponerse seria. Y esta vez, no es solo quién llega primero a la Luna — es quién puede lanzar más veces, más barato, y más rápido. La red del Long March 10B podría ser el primer paso de una revolución silenciosa.

¿Crees que China puede superar a SpaceX en la carrera de cohetes reutilizables? ¿O esta captura en red es solo un truco de PR? Cuéntame en los comentarios.

Comparte esto con alguien que todavía piensa que solo SpaceX puede hacer cohetes que aterrizan. 🚀