4 cohetes en 45 horas: China ejecuta la maratón espacial perfecta

Cohete elevándose en una rampa de lanzamiento durante la maratón de 4 misiones chinas en 45 horas
China lanzó 4 cohetes distintos desde 3 plataformas en apenas 45 horas, del 15 al 17 de septiembre de 2026.

En apenas 45 horas, China puso en órbita lo que muchos países no lanzan en todo un año. Cuatro cohetes distintos despegaron entre el martes 15 y el miércoles 16 de septiembre, desde tres plataformas diferentes, y los cuatro cumplieron su misión sin un solo fallo. No es un eco de la vieja carrera espacial: es la nueva cara de la industria aeroespacial china, donde las empresas privadas ya manejan el mismo ritmo que el gigante estatal.

La operación quedó registrada como una de las demostraciones de capacidad más contundentes del sector: 30 satélites entregados en órbita baja terrestre en menos de dos días. Esto es lo que pasó, misión por misión, y por qué debería importarte.

La maratón en números

Antes de entrar en detalles, el resumen ejecutivo: 4 cohetes, 30 satélites, 3 sitios de lanzamiento y cero fallos en 45 horas. Así quedó la secuencia completa:

Zhuque-2E: el cohete de metano que sigue la apuesta de Starship

La maratón empezó el martes a las 2:26 de la madrugada (hora del este de EE. UU.). La empresa LandSpace, con sede en Pekín, envió al espacio su cohete Zhuque-2E desde el centro de lanzamiento de Jiuquan, al noroeste de China, con 10 satélites a bordo para la constelación Qianfan ("Mil Velas").

El dato técnico que más llama la atención: el Zhuque-2E quema metano líquido y oxígeno líquido, la misma combinación que usa SpaceX en su megacohete Starship. Y Qianfan no es un proyecto menor: cuando esté completa, la constelación prevé operar unos 15.000 satélites activos para dar internet de banda ancha global.

Gravity-1: el lanzamiento desde el mar

Seis horas después, a las 6:00 de la tarde (hora del este), la empresa Orienspace despegó con el Gravity-1 desde una barcaza frente a la costa de Shanghái. No es un cohete cualquiera: es el vehículo de combustible sólido más potente del mundo, aunque su perfil achaparrado y rechoncho lo hace parecer más un tanque de propano espacial que un cohete clásico.

La barcaza no es decoración: lanzar desde el mar le permite a China acercarse al ecuador y aprovechar la rotación de la Tierra para ahorrar combustible, una técnica que también está explorando el sector privado europeo. A bordo viajaban 9 satélites más de Qianfan.

Long March 12: el gigante estatal responde

Ya de madrugada, el miércoles a las 8:32 de la noche (hora del este, 00:32 GMT del 17), entró en juego el Long March 12 de CASC, el gigante estatal, desde la base de Wenchang, en la isla de Hainan. Su carga: 9 satélites para SatNet, otra megaconstelación china de banda ancha que planea alrededor de 13.000 satélites.

Que el Estado y las privadas lanzen en paralelo no es casualidad: China está construyendo dos constelaciones gigantes en órbita baja, y cada vuelo cuenta para cerrar la brecha frente a Starlink.

Kuaizhou-11: el broche final

Apenas dos horas después, a las 10:40 de la noche (hora del este, 02:40 GMT del 17), el Kuaizhou-11 despegó desde Jiuquan para cerrar la maratón. Este vehículo lo opera una filial de CASIC, otra de las grandes corporaciones estatales, y llevó en esta ocasión dos satélites de radar de observación de la Tierra para la compañía Spacety.

Con esa última misión, la cuenta oficial quedó en 4 de 4 misiones exitosas. En el espacio no hay empates: o el cohete llega, o se convierte en noticia trágica. Los cuatro llegaron.

El mensaje a la industria

Lo más revelador de la semana pasada no fue el número de lanzamientos, sino quién los ejecutó: dos de los cuatro cohetes eran vehículos privados. LandSpace y Orienspace ya no son proyectos de laboratorio; están operando carga comercial al mismo ritmo que CASC.

Y nadie debe confundir la maratón con el techo de China: ninguno de los cuatro cohetes intentó aterrizar. La carta de la reutilización se está jugando por separado. En los últimos dos meses y medio, el Zhuque-3 de LandSpace y el Long March 10B de CASC ya aterrizaron con éxito su primera etapa durante misiones orbitales. Todavía ninguna primera etapa china ha volado dos veces a órbita, pero después de esta semana, nadie apuesta en contra de que el hito llegue pronto.

Mi opinión

China no anuncia récords: los ejecuta y deja que las cámaras hagan el resto. Esta maratón de 45 horas demuestra algo que la industria occidental lleva años tratando de procesar: el país tiene cadena de suministro, industria privada y constelaciones con escala para lanzar decenas de misiones al año sin titubear.

Para América Latina, donde el acceso a la órbita baja sigue siendo un lujo de unos pocos, la lección es doble: la capacidad de lanzamiento barato ya no es exclusiva de una superpotencia, y las barreras de entrada que quedan son más regulatorias que técnicas.

La próxima vez que alguien pregunte quién va ganando la nueva carrera espacial, ya tienes la respuesta: hay una flota de cohetes chinos que la responde cada 11 horas.

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