Canadá, trampa en los Juegos Olímpicos: el escándalo de curling que avergonzó al deporte más limpio

Pista de curling olímpico con piedras de granito
El curling, conocido como 'ajedrez sobre hielo', se basa en la autorregulación de los jugadores. Hasta ahora.

Un curler canadiense de 44 años fue acusado de hacer trampa dos veces en dos días durante los Juegos Olímpicos de Milano Cortina 2026. Las cámaras de televisión lo mostraron, sus rivales lo denunciaron y la federación mundial tuvo que intervenir. Esto pasó en el curling, un deporte donde la confianza entre jugadores era sagrada.

Todo comenzó el viernes 14 de febrero. Canadá enfrentaba a Suecia en un partido crucial de curling masculino. El ambiente ya estaba tenso cuando Oskar Eriksson, el skip sueco, explotó contra su rival Marc Kennedy.

—Lo estás tocando de nuevo —le dijo Eriksson, furioso.

Kennedy ganó el partido 8-6. Pero lo que ocurrió después sacudió al mundo del curling.

¿Qué hizo exactamente Kennedy?

En el curling, cada piedra tiene un sensor que verifica que el jugador suelte el mango antes de la línea de salida (hog line). Si el sensor se activa, la luz se pone verde. Kennedy soltó a tiempo —la luz se puso verde— pero sus dedos rozaron la piedra después de soltarla, dándole un diminuto empujón extra para corregir la trayectoria.

Eso es ilegal. Toques la piedra con el dedo, con la escoba, con lo que sea —si tocas el granito después de soltarlo, la jugada debe cancelarse.

Las imágenes de televisión mostraron claramente el contacto. El dedo de Kennedy dando un microscópico toque a la piedra mientras esta ya rodaba.

No fue un error aislado

Cuando el escándalo estalló, World Curling reaccionó rápido: desplegaron oficiales extra en la línea de salida para el resto de los Juegos, algo inusual en un deporte donde tradicionalmente los propios jugadores se autorregulan.

Pero el problema no terminó ahí.

Al día siguiente, Canadá enfrentó a Suiza. Y el suizo Pablo Lachat-Couchepin reportó a Kennedy ante el árbitro por exactamente la misma infracción.

"Lo vi hacerlo cuando el árbitro estaba a mi lado", dijo Lachat-Couchepin a la BBC. "Realmente creo que no cambia la trayectoria de la piedra, pero cuando tienes un árbitro mirando, deberían verlo".

La respuesta de Kennedy: insultos y una advertencia

El canadiense, de 44 años, tres veces olímpico (oro en 2010, bronce en 2022), no tomó bien las acusaciones. Recibió una advertencia oficial por lenguaje obsceno y respondió con una frase que ya es viral:

"No me gusta que me acusen de hacer trampa después de 25 años de carrera y cuatro Juegos Olímpicos. Así que le dije [a Eriksson] dónde podía metérselo".

Añadió, sarcástico: "Quizás estaba enojado porque estaba perdiendo..."

El dilema del deporte más honorable

El curling siempre ha sido conocido como el deporte más caballeroso del mundo. No hay árbitros persiguiendo cada jugada. Los jugadores firman una declaración al final de cada partido diciendo que están conformes con el resultado.

Ese sistema de confianza se rompió en Milano Cortina 2026.

La pregunta que todos se hacen: ¿Kennedy lo ha hecho antes en otros campeonatos y recién ahora lo descubrieron?

"La pregunta que deberíamos hacernos es si Oskar lo está desafiando, ¿lo ha hecho antes?", dijo la ex campeona mundial Jackie Lockhart. "Estoy un poco decepcionada con los canadienses si eso es lo que están haciendo. Todos estaremos mirando ahora".

La jueza olímpica de curling y comentarista de BBC, Logan Gray, sugirió que quizás era "memoria muscular más que trampa activa". Pero el daño ya está hecho.

El aftermatch: nadie fue sancionado

A pesar de las dos acusaciones, las imágenes de TV y los oficiales extra, no se tomó ninguna acción formal. World Curling confirmó que las decisiones tomadas durante un partido son finales y que no usan repeticiones de video para "re-arbitrar" decisiones.

Sí, leíste bien: ni siquiera el video puede anular lo que pasó en la pista.

Los oficiales extra estuvieron tres ends (rondas) monitoreando los lanzamientos de Kennedy. No observaron violaciones. Caso cerrado.

Pero la nube gris ya cubre a los canadienses, que eran claros candidatos a medalla.

El fin de una era de confianza

El New York Magazine llamó a esto "The Wild Olympic Curling Scandal Is a Sign of the Times". El LA Times dijo que "amenaza con alterar para siempre la cultura de confianza del deporte". Y Reuters reportó que el curling enfrenta "una crisis de identidad" mientras las regulaciones intentan ponerse al día.

Lo cierto es que este escándalo —por más ridículo que suene— plantea preguntas serias: ¿cuántos otros atletas están haciendo lo mismo pero nadie los ha visto? ¿Vale la pena sacrificar la autorregulación por un puñado de milímetros de ventaja?

El curling ya no es el deporte que creíamos conocer. Y quizás eso no sea malo.

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