Canadá abre la puerta a los coches chinos que EE.UU. prohíbe

Coche eléctrico chino en un showroom
Geely llegará a Canadá en 2027 con un arancel del 6.1%. Foto: Unsplash.

China acaba de conseguir algo que parecía imposible: vender sus coches en Norteamérica. No por la puerta principal —esa EE.UU. la cerró de golpe— sino por la trasera. Geely confirmó hoy que arrancará en Canadá en 2027, y el detalle que nadie está contando es el arancel: 6.1%.

Para ponerlo en contexto: EE.UU. cobra un 100% a los coches eléctricos chinos. Canadá cobraba lo mismo. Y en enero, Ottawa rompió con Washington y bajó ese muro a 6.1% en el marco de un trato con Pekín que además recortó los aranceles canadienses sobre su colza.

El truco no es el precio: es la cuota

La jugada no es solo el arancel bajo. Es que Canadá creó una cuota de 49,000 vehículos eléctricos chinos por año al tipo preferente del 6.1%, vigente desde el 1 de marzo. Todo lo que pase por encima de ese tope vuelve a pagar el 100% de sobretasa.

Y aquí viene lo interesante: la cuota ni siquiera se está llenando. En el primer periodo faltaron 8,897 vehículos, que se acumularon al siguiente. El período actual, que corre hasta el 28 de febrero de 2027, arrancó con 33,397 cupos disponibles.

Traducido: Canadá está literalmente regalando permisos para importar coches chinos baratos y nadie los está tomando. Geely entra justo en el segundo año de cuota.

Geely no viene a vender un coche, viene a plantar bandera

Lo raro del anuncio es que Geely no anunció ningún modelo. Ni precio, ni concesionarios, ni fecha exacta. Solo confirmó que llega, que venderá vía distribuidores tradicionales y que contará con "socios de confianza que entienden sus comunidades locales".

Los candidatos evidentes son el EX5 (el Galaxy E5 en China), un SUV eléctrico, y el Starray EM-i, un híbrido enchufable que ya se vende en Australia y el Reino Unido. Pero la marca canadiense no confirma nada.

¿Por qué anunciar un coche que no existe? Porque Geely necesita concesionarios antes que coches, y los mejores grupos de dealers de Canadá están siendo cortejados por fabricantes chinos justo ahora. Plantar la bandera primero importa más que tener el producto listo.

Y no viene sola: BYD planea 20 concesionarios en Canadá, empezando por Toronto. En junio, el embajador chino en Ottawa confirmó que los primeros Lotus eléctricos fabricados en China por Geely Holding ya habían entrado bajo el acuerdo.

La expulsion silenciosa de Polestar

Detrás de todo esto hay un despido. La norma estadounidense sobre tecnología de vehículos conectados chinos ya expulsó a Polestar —propiedad de Geely— del mercado de EE.UU. Para una marca que vende coches construidos en China, simplemente no hay camino en Washington.

Mientras tanto, el Senado de EE.UU. sigue trabajando en prohibiciones más duras para coches chinos, y la industria automotriz estadounidense corre para eliminar hardware conectado chino de sus vehículos.

Así que Canadá se convierte en el caso de prueba: ¿cómo le va a los fabricantes chinos en un mercado norteamericano con dealers reales, inviernos reales y competencia de GM, Ford, Toyota y Tesla? La respuesta llega en 2027.

La lección que LATAM no se puede perder

Y aquí está lo que debería importarte aunque vivas en Santo Domingo, Bogotá o Ciudad de México. México puso un arancel del 50% a los coches chinos y las ventas subieron 30% de todos modos. Las importaciones cayeron, sí, pero la demanda no se rompió.

La misma presión que está partiendo a Norteamérica en dos —un muro en Washington, una puerta abierta en Ottawa— llega a Latinoamérica por el mismo conducto: ¿aceptas los coches chinos y bajas los precios para tu gente, o los bloqueas y dejas que tu vecino se beneficie?

Canadá ya eligió. Y eligió lo impensable: aliar con Pekín para darle a sus consumidores vehículos eléctricos a precios que ni GM ni Ford pueden igualar. El resto del continente está mirando.

Lo que empezó como una disputa arancelaria entre Washington y Pekín termina siendo una pregunta incómoda sobre quién decide a qué precio conduce la clase media.

¿Está bien que Canadá abra la puerta a los coches chinos mientras EE.UU. los prohíbe? ¿O Washington tiene razón en que es una dependencia peligrosa? Comparte esto con alguien que todavía crea que los aranceles son solo números en un papel.