California destruye viñedos enteros: 1.2 millones de toneladas de uva sin comprador

Vinedos de California con uvas maduras sin cosechar
Un vineyard en Lodi, California. Foto: KQED / Mike Blaustein

Hay una frase que el viticultor de 68 años de Lodi repite como un mantra, y que resume la crisis más grande del vino estadounidense en dos décadas: "Levantas una cosecha hermosa, es un gran vintage este año, y la dejas en el suelo."

Se llama Dave Berryhill. Su bisabuelo empezó a cultivar uva hace casi 100 años. Este año no encuentra comprador para 200 de sus 500 hectáreas. Cuando termine la temporada va a arrancar 50 hectáreas de viñedo. Y lo hace sabiendo que va a perder dinero. Solo le queda la duda del cuánto.

Esto no es una anécdota de un viñedo loco en Lodi. Es la punta de un iceberg de 1.2 millones de toneladas de uva California sin comprador, un crush que cayó a mínimos de 25 años.

El mercado no se cayó. Collapse

Los números de First Citizens Bank (antes Silicon Valley Bank) son demoledores. En Estados Unidos las ventas de vino cayeron 23%, de 427 millones de cajas en 2020 a 329 millones en 2025. El gasto total se desplomó 22%, de 94,000 millones de dólares a 74,000 millones.

Y lo peor es que California no puede exportar su inventario sobrante. El consumo global de vino cayó 2.7% en 2025 y está 14% por debajo de 2018, según la Organización Internacional de la Viña y el Vino, con caídas fuertes en Europa y China. Producir en EE.UU. cuesta más que en Argentina o Australia, así que la uva de California se queda en California.

El resultado: sobreproducción crónica. Jeff Bitter, presidente de Allied Grape Growers (unos 500 agricultores en el estado), lo dice sin rodeos — "El mercado está tan deprimido que es difícil cultivar con profitability."

Un cuarto del estado ya no produce

En el pico de la pandemia California tenía casi 600,000 hectáreas de viñedo. Hoy, agricultores han removed o dejado de cultivar activamente uva de vino en aproximadamente 25% de esa tierra.

Y el dato que duele en el bolsillo: este año la mitad de la cosecha de California entró a temporada sin contrato con compradores. En un año normal, el 70-80% ya está contratado con meses de anticipación.

Cuando hay suerte, el agricultor vende su uva sin contrato a pérdida a compradores que hacen jarabe concentrado. Eso es. Esa es la salida de emergencia.

¿Por qué dejó de beber la gente?

Hay tres fuerzas, y ninguna es recuperable con publicidad:

1. Los baby boomers se están saliendo del mercado. Por razones de salud y finanzas. El público que hizo crecer la industria durante tres décadas — cabernet, zinfandel, chardonnay — está envejeciendo y dejando de comprar.

2. La generación joven simplemente no bebe igual. Berryhill lo resume sin ninguna sutileza: "Los jóvenes no beban tanto. Y no es solo vino, es whiskey, es cerveza, es todo." La competencia de los seltzers y las bebidas sin alcohol es brutal.

3. El mundo entero bebe menos. El desplome chino Eliminó a uno de los grandes mercados de exportación de vino premium, y Europa lleva años reduciéndose.

El giro más amargo: todos cambian de cultivo

Y aquí viene la ironía más cruda de toda la historia. Lo que muchos agricultores hacen no es esperar a que el mercado vuelva. Es arrancar el viñedo y plantar almendras.

Almendras. El mismo cultivo que en California ha sido objeto de preocupación por el uso de agua. El mismo cultivo que consume más agua por acre que las uvas. Porque al menos las almendras tienen comprador, precio estable, y no dependen de que los millenials vuelvan a la barra.

Un viñedo de 30 años — tiempo suficiente para que una generación completa crezca, se case y tenga hijos — se convierte en un bosque de almendros en una temporada.

Lo que esto significa para LATAM

California produce más del 80% del vino de Estados Unidos. Cuando el mayor viñedo del mundo empieza a arrancar vides, el efecto dominó llega a Argentina y Chile en meses, no en años.

Para el pequeño viñatero latinoamericano la advertencia es clara: la industria global makeup no existe. Si tu modelo depende de vender vino a Estados Unidos o a una demografía joven que no compra, estás sobre una bomba de relojería.

La salida no es producir mejor uva. Es dejar de producir la cosa que ya nadie quiere, aunque duela.

Lo que nadie te dice sobre las industrias "glamurosas"

Esto lo es una de esas campañas de marketing donde el producto se vende con glamour —luz, viñedos, caminatas al atardecer— y nadie menciona que el modelo de negocio tiene un agujero.

La industria está haciendo lo único que puede: esperar a que el mercado toque fondo mientras los agricultores absorben pérdidas pesadas por quedarse. Rob McMillan, estratega jefe de vino de First Citizens, lo define así: "El siguiente paso del proceso de sanación no es solo equilibrar oferta y demanda, sino realmente averiguar qué es lo que quieren los demás consumidores."

Ese es el problema real: nadie sabe todavía qué quieren. Y cuando no sabes qué quieren tus clientes, no tienes un problema de marketing. Tienes un problema existencial.

Dave Berryhill no va a renunciar al vino. Lo ama, está en su sangre, y eso le permite aguantar. Pero su generación le está dejando el negocio a sus hijos, y muchos de ellos no lo quieren.

🍷 La industria que nos vendió el vino como símbolo de una vida buena está admitiendo que la vida cambió. Y los viñedos no se pueden aparcar en un garaje mientras esperan.

Fuentes

Los datos provienen de KQED, First Citizens Bank State of the Wine Industry Report y la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), citados en la cobertura de KQED del 28 de septiembre de 2026.

¿Tú qué opinas? ¿Es el vino una industria que ya tuvo su ciclo y debe aceptarlo, o hay un mercado para un varietal nuevo que los grandes no están viendo? ¿Debería el gobierno ayudar a los viñedos como hizo con otros sectores históricos?

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