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California está arrancando viñedos de casi 100 años: el vino se está muriendo y nadie lo dice
Hay un hombre de 68 años parado en medio de un viñedo de merlot perfectamente sano. La uva está madura, el año es bueno, y el trabajo de su familia lleva tres generaciones en esas parras. No tiene quién se lo compre. Así que la deja pudrirse en la planta.
Se llama Bill Berryhill, su abuelo empezó a cultivar uvas hace casi 100 años, y este 2026 lo describe sin ninguna ambigüedad: "Levantas un cultivo hermoso, es una muy buena temporada, y lo dejas en el suelo. Es triste. Todo tu trabajo se va por el desagüeo."
De sus 500 acres no encuentra comprador para 200. Al terminar la temporada va a arrancar 50 acres de viñedo. Y avisa sin rodeos: "Perderé dinero seguro. Solo es cuestión de cuánto."
No es un caso aislado. Es el final de una industria entera.
El 25% de California ya está fuera de producción
En su punto máximo durante la pandemia, California tenía casi 600,000 acres de viñedos. Hoy, los agricultores han retirado o dejado de cultivar uva de vino en aproximadamente 25% de esa tierra.
Lo dice Jeff Bitter, presidente de Allied Grape Growers, una asociación que representa a unos 500 agricultores de todo el estado: "El mercado está tan deprimido que es difícil cultivarlos de forma rentable. La demanda no está subiendo. Sígue descendiendo."
Pero el número que debería hacerte mirar el reloj es otro. Este año, cerca de la mitad de la cosecha de uva de California entró a temporada sin contrato con comprador. En un año normal, entre el 70% y el 80% venía firmado.
Es decir: la mitad de la uva de California este año se produjo sustituyendo a ciegas. Y no hay red de seguridad. Si hay suerte, el productor la vende a pérdida a una bodega que la convierte en jarabe concentrado.
Las cifras del desplome
Los números de First Citizens Bank (antiguo Silicon Valley Bank), en su informe anual sobre la industria del vino, no admiten interpretación:
- Cajas vendidas en EE.UU.: de 427 millones (2020) a 329 millones (2025) — una caída del 23%
- Gasto total: de $94 mil millones a $74 mil millones — una caída del 22%
Y a escala planetaria, la Organización Internacional de la Viña y el Vino confirma la dirección: el consumo global de vino cayó 2.7% en 2025 respecto a 2024, y acumula un descenso del 14% desde 2018, con caídas fuertes en Europa y China.
California produce más del 80% del vino de Estados Unidos. Si el vino estadounidense baja 23%, California no tiene a dónde esconderse.
Por qué se rompió (y por qué la pandemia no fue la causa)
El mercado tocó su techo en 2021. Restaurantes cerrados, gente en casa, todos almacenando botellas. El vino se apoyó en la pandemia para crecer. Y cuando se acabó la pandemia, la gente no volvió a la misma cantidad.
Detrás hay fuerzas que se mueven despacio, y por eso son las más difíciles de frenar:
Los baby boomers se están marchando. Fueron los que construyeron el mercado del vino estadounidense en los años 90 y 2000: cabernet, zinfandel, chardonnay. Ese consumidor se está jubilando y, peor para la industria, dejando el vino por la cerveza o por las bebidas con menos alcohol.
Los jóvenes beben menos. No por cultura, sino por salud y por bolsillo. Y cuando beben, compiten con la cerveza artesanal, el licor, los cocteles en lata y el cannabis.
California no puede exportar el sobrante. Bitter lo dice sin rodeos: el consumo global cayó y producir vino en EE.UU. sale más caro que en Argentina o Australia. Además, los aranceles han golpeado las exportaciones a Canadá, que era el mayor comprador extranjero de vino estadounidense.
La paradoja: la sequía no fue la causa
Aquí está lo que no entiende la prensa económica, y es la parte más importante de toda esta historia.
En 2025 la cosecha de California fue la más ligera en más de dos décadas. Y algunos lo celebraron como buena noticia, porque una uva más corta significa inventarios más sanos.
El problema es que la sequía no fue la causa. California ya había arrancado el 25% de sus viñedos mucho antes. La cosecha cayó porque los agricultores plantaron menos a propósito. Luego la oferta se ajustó a la baja... y el mercado seguió cayendo igual.
Esa es la señal más dura de todas: el problema no es la oferta, es la demanda. Aunque reduzcas la producción un cuarto del total, si nadie quiere el producto, no hay arreglo.
¿Y América Latina qué?
Acá está el único rayo de esperanza en toda la historia, y no me lo estoy inventando: el problema de California es su estructura de costos, y en la región ocurre exactamente al revés.
Chile, Argentina y Brasil producen con tierra y clima mucho más baratos. Con el consumo chino y europeo desplomado, la ventana de oportunidad para el vino latinoamericano no se abre: se agranda. Si California sigue dejando en el suelo la mitad de su uva sin comprador, el vino del Nuevo Mundo hereda a los clientes.
Y algo parecido pasa con el mercado interno. En México, Colombia y Perú el vino en el lineal no viene de California, sino de Chile o Argentina — y el precio es mucho más alto. Si el precio de la uva californiana se mantiene artificialmente bajo por el exceso de oferta, la competencia de importaciones se vuelve más dura para la industria local, no más fácil.
Lo que la industria va a tener que cambiar de verdad
Rob McMillan, estratega jefe de vino de First Citizens Bank, lo resume sin paños:
"El próximo paso en el proceso de curación no es solo equilibrar la oferta y la demanda, sino realmente averiguar qué es lo que quieren los otros consumidores."
O sea: dejar de tomar decisiones de producción con una hoja de cálculo del año 2008 y empezar a preguntar qué quiere un consumidor de 28 años que ya no ve el vino como algo para la cena.
Pero mientras tanto, la imagen que queda en la memoria no es la de un mercado en innovación. Es la de un hombre de 68 años mirando ristras de uvas que nadie quiere, dejando morir la mejor temporada de su vida porque no hay un solo dólar dispuesto a pagarla.
Y cuando las fuentes de más peso de California empiezan a decir que quizás este año es el piso, la pregunta ya no es si el vino se va a recuperar. Es quién va a seguir plantando cuando lo haga.
Comparte esto con alguien que tiene una botella de vino en la nevera creyendo que es un producto básico. Ya no lo es.
Nota: los datos provienen del report de Associated Press publicado por KQED el 27 de septiembre de 2026, del State of the Wine Industry Report 2025 de First Citizens Bank y de la Organización Internacional de la Viña y el Vino.