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42 cachalotes etiquetados en el Ártico revelan el secreto de su siesta vertical: las burbujas
Imagina quedarte dormido y, en vez de despertar en la misma posición, estar flotando boca arriba en la piscina sin haber movido un dedo. Eso es exactamente lo que les pasa a los cachalotes cuando se duermen. Pero ellos no quieren flotar. Y tienen un truco que la ciencia acaba de descifrar: liberan burbujas como lastre.
Un equipo de la Universidad de St Andrews (Escocia) y la Universidad de Neuchâtel (Francia) acaba de publicar un estudio que resuelve un misterio que llevaba casi 20 años sin respuesta: ¿cómo diablos hacen los cachalotes para dormir verticalmente sin salir a flote?
El problema de ser una ballena con sobrepeso de aceite
Los cachalotes tienen una característica única: su cabeza está llena de esperma cetílico (spermaceti), un aceite que es mucho más ligero que el agua. Esto crea una flotabilidad positiva enorme. Cuando se quedan quietos, su cabeza tiende a subir.
Hasta ahora, los biólogos sabían que dormían en posición vertical (las únicas ballenas que lo hacen), pero no entendían cómo se mantenían justo debajo de la superficie sin despertarse y nadar activamente.
La respuesta, publicada tras etiquetar a 42 cachalotes en la costa de Noruega con ventosas equipadas con sensores 3D y grabadoras de sonido, es tan simple como ingeniosa: se tiran gases. Pero controlados.
Burbujas como sistema de lastre
El profesor Patrick Miller, de la Unidad de Investigación de Mamíferos Marinos de St Andrews, lo explica así: cuando el cachalote desciende a su profundidad de descanso, lo hace cabeza abajo. Pero lentamente, por la acción del esperma cetílico, rota hasta quedar cabeza arriba.
Una vez en posición vertical, el animal sigue subiendo lentamente hacia la superficie por su propia flotabilidad. Ahí entran las burbujas.
"Cada vez que liberan una burbuja, el análisis pudo mostrar cómo eso ralentizaba el ascenso hacia la superficie, ayudando al animal a permanecer justo debajo de la superficie", explicó Miller.
El sistema funciona como los tanques de lastre de un submarino. Las burbujas reducen la flotabilidad positiva justo lo suficiente para que el animal se quede flotando estáticamente, sin esfuerzo, durante toda su siesta.
20 minutos de sueño, hasta 36 burbujas
Cada "siesta de descanso" dura aproximadamente 20 minutos. Durante ese tiempo, los cachalotes liberan burbujas repetidamente —hasta 36 veces en algunos casos— para compensar el gas que se acumula en sus cuerpos.
¿De dónde sale ese gas? De sus inmersiones de caza. Los cachalotes se sumergen hasta 2.000 metros de profundidad durante casi una hora para buscar calamares. Durante esas inmersiones, el nitrógeno y el CO2 se acumulan en sus tejidos.
"Están literalmente aguantando la respiración durante toda la inmersión", dice Miller. "Parte de los gases que se producen durante la inmersión son dióxido de carbono, que se libera lentamente del cuerpo, y nitrógeno, que se acumula bajo presión".
Los investigadores creen que las burbujas cumplen una doble función: regular la flotabilidad Y eliminar el exceso de gases acumulados durante la caza profunda. Un mecanismo de "desgasificación" que ocurre mientras sueñan.
Más preguntas que respuestas
El estudio abre más preguntas de las que cierra. Los científicos aún no saben si el cachalote necesita estar parcialmente despierto para regular las burbujas o si es un reflejo autónomo.
"Para entender realmente a estos animales, necesitamos entender su entorno", reflexiona Miller. "A veces les damos características humanas: su inteligencia, su sociabilidad. Pero creo que también es importante mirar las formas en que son diferentes de nosotros y las formas muy distintas en que han tenido que adaptarse para vivir en el mar".
La lección para los mortales
Más allá de la curiosidad científica, este hallazgo nos recuerda algo fundamental: el océano sigue siendo el lugar más extraño del planeta. Todavía hay animales que hacen cosas que no entendemos del todo. Y los cachalotes, con sus cabezas llenas de aceite, sus inmersiones de 2 kilómetros y sus siestas de burbujas, son probablemente los más raros de todos.
La próxima vez que veas una ballena en un documental, recuerda: debajo de esa mole de 50 toneladas hay un sistema de flotabilidad más sofisticado que el de cualquier submarino nuclear. Y funciona con burbujas controladas.
Comparte esto con alguien que todavía cree que los animales son simples. La naturaleza siempre encuentra la manera de sorprendernos.
¿Sabías que los cachalotes duermen de pie? ¿Qué otro misterio del océano te gustaría que la ciencia resolviera?