Burnout existencial: por qué los programadores mejor pagados quieren hacer cerámica

Oficina moderna vacía representando el vacío existencial del trabajador tech
Oficina tech: el espacio donde más personas se sienten vacías a pesar de ganar fortune (Foto: Unsplash)

Un ejecutivo de 30 años en un tren de Nueva York dejó de hablar de EBITDAs para sacar dos agujas de tejer y una madeja de lana rosa. No era un hobby casual: era un acto de resistencia existencial contra una carrera que, según él, no significaba absolutamente nada. Y no es el único.

Una investigación publicada por Noema Magazine del Instituto Berggruen revela lo que muchos en la industria tech intuyen pero no se atreven a decir: los profesionales de conocimiento — esos que ganan $150K, $200K, $300K al año — están en una crisis existencial sin precedentes. Y la causa no es el dinero, ni las horas, ni los gerentes tóxicos. Es algo mucho más profundo.

La religión del trabajo se está derrumbando

En 2019, el periodista Derek Thompson describió en The Atlantic un fenómeno que llamó "Workism": la tendencia de los trabajadores de conocimiento a buscar en su carrera lo que generaciones anteriores buscaban en la religión — sentido, comunidad, propósito. "Los estadounidenses mejor educados y con mayores ingresos han elegido la oficina por la misma razón que los cristianos devotos van a la iglesia los domingos: es donde se sienten más ellos mismos."

El problema es que esa fe se está desmoronando.

"¿Qué carajo estamos haciendo realmente?"

El autor del artículo, Aaron Horwath, describe una epidemia entre sus colegas: gente que sueña con "desaparecer", con "vivir en una granja", con "irse del mundo digital". No son fantasías de vacaciones — son visiones de escape compartidas con un tono que delata una angustia existencial profunda.

¿Y sabes qué es lo más irónico? Son los que MENOS deberían preocuparse económicamente. Ejecutivos senior, profesionales con décadas de experiencia, gente con ahorros que la mayoría del mundo envidiaría. Pero el dinero no llena el vacío.

David Graeber documentó esto en "Bullshit Jobs": diapositivas construidas para proyectos que nunca se lanzarán. Debate acalorado sobre detalles minuciosos de funciones de software que nadie pidió. Procesos administrativos diseñados para mover dinero de una persona rica a otra. Optimización de cada palabra de un anuncio que nadie notará para un servicio que nadie necesita.

La IA es el catalizador final

Aquí es donde la historia se pone brutal. La industria tech ha sufrido recesiones, externalizaciones y automatizaciones antes. Pero esta vez es diferente: la pregunta ya no es económica, es existencial.

La IA está ejecutando cada vez más el trabajo que los Knowledge Workers hacían. Antes, al menos era tuyo: escribías el pitch, recopilabas los datos, redactabas la estrategia. Ahora, un agente de IA genera una campaña de marketing completa en minutos, construye sitios web enteros y redacta documentos estratégicos completos.

Como explica Horwath: "No construyo la propuesta que gana al cliente; escribo la consulta que le dice a la IA que la escriba, y luego reviso el trabajo." El medium ha reemplazado a la experiencia. Guy Debord lo predijo en 1967 con "La sociedad del espectáculo": en el capitalismo tardío, la vida no se vive directamente — siempre hay algo entre tú y lo que supuestamente estás experimentando.

¿Y si la IA despierta a los trabajadores del Workism?

El argumento más perturbador del artículo es este: ¿qué pasa cuando una clase entera de trabajadores pierde la fe en sus carreras de la noche a la mañana? No es un problema individual de "burnout" — es un colapso sistémico de sentido.

Los ejecutivos quieren menos colaboración, menos personas, más agentes de IA. Pero la colaboración humana — las relaciones, las conversaciones en la cocina, los debates acalorados sobre diseños — era lo que le daba sentido a este trabajo en primer lugar. Sacar eso es destapar el vacío que el Workism llevaba décadas tapando.

En Latinoamérica, esta crisis se vive con una capa extra de dolor. Mientras profesionales en Silicon Valley sueñan con ser ceramistas con $300K en el banco, aquí hay desarrolladores que trabajan 12 horas diarias por $1,500 al mes soñando con llegar a ser esos Knowledge Workers que ahora quieren irse.

Lo que nadie te dice

La industria tech no tiene un problema de productividad. Tiene un problema de sentido. Y la IA no lo creó — solo lo hizo visible.

Cada diapositiva que nadie lee, cada reunión que podría ser un email, cada "rebranding" que nadie pidió era un ladrillo en la pared del Workism. La IA simplemente está demostrando que esos ladrillos eran de cartón.

Si eres dev y sientes que algo no cuadra — que ganas bien pero no te importa, que tu trabajo "importante" se siente vacío — no estás loco. Estás despertando. Y el primer paso es admitirlo.

¿Tú también sientes que tu carrera tech carece de sentido? ¿O eres uno de los que todavía tiene fe? Cuente abajo.

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