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Boeing lleva 3 años con dos astronautas atrapados en el espacio: Starliner no volverá con gente hasta 2028
Dos astronautas improvisaron su regreso a la Tierra durmiendo en una estación espacial. Casi tres años después, la empresa que debía traerlos de vuelta todavía no puede llevar a una sola persona al espacio.
La NASA dio el parte oficial este lunes: el próximo vuelo de Boeing Starliner **sin astronautsas** podría ocurrir en diciembre de este año o en enero de 2027. Y el vuelo tripulado, el que de verdad importa, **no se espera hasta 2028**.
Eso son tres años de retraso. Tres años en los que Estados Unidos depende por completo de SpaceX para mover a sus propios astronautas, porque su proveedor doméstico no está a la altura.
61 recomendaciones y un admitting que falló
En junio de 2024, Starliner se acopló a la Estación Espacial Internacional con Butch Wilmore y Suni Williams a bordo. Parecía un éxito. No lo fue: los propulsores del módulo de servicio fallaron de tal forma que la nave quedó casi incontrolable.
La NASA ordenó el regreso de emergencia. Wilmore y Williams se quedaron ocho meses más de lo previsto, con la ropa que les habían llevado para una misión de ocho días.
Lo que viene después es lo que duele. La agencia publicó los resultados de su Equipo de Investigación del Programa y apareció un número que casi nadie quiere decir en voz alta: 61 recomendaciones.
El fallo central fue de ingeniería, no del destino. Los propulsores de control de actitud del módulo de servicio operaron fuera de sus límites de calificación. Es decir: Boeing los aprobó en tierra y después fallaron en órbita. No fue el clima, no fue la radiación, no fue un accidente. Fue un diseño mal validado.
Los parches: dos cambios ahora, el resto después
Según la propia investigación, el mal rendimiento vino de una combinación de factores: el entorno térmico en órbita baja y defectos inherentes al diseño de la nave.
La respuesta de Boeing son dos modificaciones térmicas en el módulo de servicio, más un cambio en el diseño de las válvulas de los propulsores. Traducido: el vuelo de diciembre de 2026 no es la versión final.
Después de Starliner-1, la empresa todavía tiene que instalar nuevos propulsores del módulo de tripulación, baterías nuevas y ajustes menores en el sistema de paracaídas. Y además, cada mes de retraso añade millones en costos fijos.
1.6 mil millones de pérdidas y contando
El problema de fondo no es técnico. Es económico y contractual.
Las pérdidas acumuladas de Starliner en Boeing rondan los 1.5 a 1.6 mil millones de dólares. El último golpe: 125 millones reconocidos en una sola entrega. Un programa espacial de la NASA que multiplica por diez su presupuesto original.
En paralelo, SpaceX llevó a esos mismos astronautas con la cápsula Dragon por una fracción del costo y con dos vuelos de prueba exitosos. Ars Technica lo resume en una frase demoledora: Starliner ha costado al menos el doble que Dragon.
Y ahora la NASA también toca el botón. Bajo el contrato actualizado, Starliner-1 será una misión solo de carga, sin tripulación, y se reducen los lanzamientos previstos. La verdad cruda: la agencia está bajando el listón hasta que la nave pueda, como mínimo, no fracasar.
El detalle que casi nadie menciona: también cambia el cohete
Starliner siempre usó el cohete Atlas V de United Launch Alliance, y ese cohete hace su último vuelo pronto.
Por eso NASA y Boeing deben certificar al Vulcan Centaur para las misiones tripuladas. Otro sistema completo, sin validar con humanos a bordo, que de la noche a la mañana se vuelve requisito para que Starliner vuelva a volar con gente.
O sea: nueva nave, nuevos propulsores, nuevas baterías, nuevos paracaídas y ahora un cohete distinto sin validar con personas a bordo. Todo eso, en tiempo récord, para 2028.
Lo que esto dice sobre la dependencia de un solo proveedor
Esto no es solo un cuento sobre Boeing. Es un cuento sobre dependencia de un único proveedor.
Mientras Starliner no vuele, todo el programa tripulado de la NASA queda en manos de SpaceX. No hay redundancia. No hay competencia. Si SpaceX tiene un mes malo, Estados Unidos no tiene plan B.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, lo dice bonito: "Estamos viviendo la era más emocionante de la exploración espacial desde el Apolo". Es cierto. Pero el Apolo también falló muchas veces antes de funcionar. La diferencia es que el Apolo no costaba mil millones por intento fallido.
🚀 Para finales de 2026 tendremos la primera respuesta real: si Starliner-1 despega en diciembre y supera las pruebas de propulsión. Si la respuesta es sí, 2028 es creíble. Si vuelve a fallar, la próxima fecha la inventa otro comité de crisis.
Comparte esto con alguien que todavía cree que "la NASA ya tiene su propia nave tripulada lista". Y tú: ¿le darías una segunda oportunidad a Boeing, o prefieres el monopolio de SpaceX aunque te deje sin alternativa?