Betelgeuse no está sola: captan la primera imagen de su estrella compañera después de un siglo de búsqueda

Betelgeuse en el cielo nocturno junto a la constelación de Orión
Betelgeuse, la gigante roja de Orión, resulta tener una compañera. Imagen: Unsplash

Por más de un siglo, los astrónomos sospecharon que Betelgeuse —la gigante roja más famosa del cielo— tenía un secreto. Cada seis años, su brillo cambiaba con una regularidad que no terminaban de explicar. Y ahora, por fin, tienen la respuesta frente a sus ojos.

Usando el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral (ESO) en el desierto de Atacama, Chile, un equipo liderado por astrónomos del Observatorio de París logró fotografiar directamente a la compañera de Betelgeuse: una estrella llamada Siwarha (Betelgeuse B) que ha estado orbitando a la supergigante roja todo este tiempo sin que pudiéramos verla.

"Esta es la culminación de una búsqueda de un siglo", dijo Miguel Montargès del Observatorio de París. "Hemos demostrado que Betelgeuse no es una estrella solitaria; está acompañada por una compañera estelar tenue. Salté de mi silla cuando vi las imágenes procesadas."

¿Quién es Siwarha, la compañera de Betelgeuse?

Siwarha —nombre que recibe oficialmente Betelgeuse B— es una estrella de entre 2 y 3 veces la masa de nuestro Sol, mucho más pequeña y tenue que Betelgeuse, que es una supergigante roja con un diámetro de aproximadamente 1,000 millones de kilómetros. Esa es la razón por la que pasó desapercibida tanto tiempo: el resplandor de Betelgeuse la eclipsaba por completo.

Los astrónomos detectaron la compañera usando el instrumento SPHERE del VLT, una herramienta diseñada originalmente para cazar exoplanetas. "Es notable ver cómo SPHERE y las técnicas avanzadas de post-procesamiento, desarrolladas originalmente para encontrar exoplanetas, también son excelentes para detectar una compañera alrededor de una estrella masiva evolucionada como Betelgeuse", explicó Anthony Boccaletti, coautor del estudio.

Ya había evidencia previa de la existencia de esta compañera —incluyendo una imagen menos concluyente del telescopio Gemini North en Hawái— pero esta es la evidencia más sólida y la imagen más clara de Betelgeuse B hasta la fecha.

¿Qué significa esto para la inevitable supernova?

Betelgeuse es una de las estrellas más vigiladas del cielo porque se encuentra en las etapas finales de su vida. Cuando explote como supernova —algo que puede ocurrir mañana o dentro de 100,000 años— será tan brillante que se verá de día desde la Tierra.

El descubrimiento de su compañera plantea preguntas fascinantes. La órbita de 6 años de Siwarha alrededor de Betelgeuse sugiere que la interacción entre ambas estrellas pudo haber influido en la forma en que Betelgeuse perdió masa antes de su eventual explosión. "Entender la naturaleza binaria de Betelgeuse es clave para predecir su futuro", señalan los investigadores.

La imagen fue posible gracias a que, desde la perspectiva terrestre, Siwarha pasó frente a Betelgeuse en un momento en que el polvo alrededor de la supergigante era mínimo —una ventana de observación que solo se da cada varios años.

Ciencia ficción hecha realidad: un siglo de tecnología

Lo más fascinante de este descubrimiento no es solo que Betelgeuse tenga compañera —algo que muchos astrónomos ya intuían— sino que hayamos necesitado un siglo de avances tecnológicos para confirmarlo.

En 1920, cuando los primeros telescopios modernos apuntaron a Betelgeuse, ya se notaba su ciclo de brillo de 6 años. Pero la tecnología para resolver dos estrellas tan desiguales simplemente no existía. Tuvieron que pasar 100 años, el desarrollo de óptica adaptativa, interferometría y técnicas de post-procesamiento de imágenes de exoplanetas, para obtener la foto definitiva.

Y todo ocurre en el lugar menos esperado: el desierto de Atacama en Chile, donde el VLT de ESO opera con uno de los cielos más limpios del planeta. Latinoamérica vuelve a ser protagonista de un descubrimiento astronómico que da la vuelta al mundo.

¿Qué sigue ahora?

Con la imagen confirmada, los astrónomos planean estudiar la órbita de Siwarha con mayor precisión y modelar cómo la interacción entre ambas estrellas afecta el material que Betelgeuse expulsa al espacio. Esto es crucial porque la cantidad de masa que Betelgeuse pierda antes de explotar determinará el tipo de supernova que veremos.

Por ahora, sabemos que la estrella más famosa de Orión no está sola. Tiene una compañera fiel que ha estado ahí todo el tiempo, esperando que la tecnología la alcanzara.

Comparte esto con alguien que todavía cree que Betelgeuse es una estrella solitaria. La próxima vez que mires hacia Orión, recuerda que ahí arriba hay dos estrellas bailando juntas hacia un final explosivo.

¿Crees que veremos la supernova de Betelgeuse en nuestras vidas o es solo un mito astronómico?