Andrew ganó contra la policía: un tribunal anuló el allanamiento a su casa

Foco de luz sobre un escenario oscuro
El foco cayó sobre Andrew esta semana — pero no del que él quería. (Foto: Unsplash)

La policía británica acaba de admitir en un tribunal algo que ninguna fuerza del mundo quiere admitir jamás: se equivocó. Y el que se beneficia de ese error es justamente el hombre que investiga por su amistad con Jeffrey Epstein.

El jueves 8 de octubre, el High Court de Londres anuló formalmente las órdenes de registro que allanaron las casas de Andrew Mountbatten-Windsor en febrero. El juez Mr Justice Hilliard confirmó lo que la Thames Valley Police ya había aceptado por escrito: los allanamientos fueron ilegales.

¿Qué hizo mal la policía?

Todo se reduce a un tecnicismo legal que no es tan técnico: la policía pidió las órdenes bajo la sección 8 del Police and Criminal Evidence Act de 1984, y el tribunal otorgó solo esa. Pero un desafío judicial posterior estableció que correspondía usar la sección 9 — la que incluye salvaguardas para material sensible.

¿Y qué es ese material sensible? Cosas como la correspondencia entre Andrew y sus abogados, o documentos que ni siquiera son suyos. La sección 8 que usaron simplemente no contemplaba proteger ese tipo de evidencia antes de incautarla.

La policía lo resumió sin rodeos: "Aceptamos que la decisión inicial del tribunal de emitir las órdenes bajo la ley específica usada fue incorrecta". En criollo: cagaron.

¿Se acaba la investigación para Andrew?

Acá viene la parte que los titulares amarillistas no te van a contar. No, la investigación no termina. El propio juez fue enfático: "El hecho de que las órdenes hayan sido anuladas no pone fin a la investigación ni significa que toda la investigación sea ilegal".

Recordemos los hechos: Andrew fue arrestado el 19 de febrero de 2026 por sospecha de mal desempeño en cargo público, tras publicar el Departamento de Justicia de EE.UU. documentos que sugerían que, como enviado comercial británico en 2010, había reenviado información confidencial al convicto Jeffrey Epstein. Él niega cualquier irregularidad.

El detalle más incomodo: los documentos y dispositivos electrónicos incautados siguen en manos de la policía. El juez explicó que "no tendría devolver la propiedad si luego puede ser incautada legalmente bajo otra disposición". La policía ahora debe convencer a un tribunal de que esa evidencia tiene "valor sustancial" para la investigación.

La próxima audiencia será en 2027, a puertas cerradas, para decidir si las pruebas pueden usarse de todos modos.

La ironía que nadie se atreve a decir

Y acá es donde la cosa se pone buena: el error de la policía le está dando a Andrew la mejor defensa posible gratis. Su equipo legal ya está pidiendo que se devuelva todo el material incautado.

Pero hay otro ángulo que casi nadie está contando. Si la policía británica — con todos sus recursos y protocolos — se equivoca en algo tan básico como elegir el artículo de ley correcto para allanar la casa de un ex príncipe, ¿qué pasa cuando le pasa a un ciudadano común?

Eso es exactamente lo que protegía la sección 9: salvaguardas contra registros abusivos. Protecciones que existen para todos — y que fallaron incluso aquí.

Lo que viene

La investigación por mal desempeño en cargo público sigue abierta. La policía conserva el material. Andrew sigue libre, sigue niegando todo, y ahora tiene un tribunal diciendo que le hicieron daño.

Esto no es el final de la historia de Andrew y Epstein — es solo el primer golpe que le da al caso desde el otro lado.

¿Crees que las pruebas deberían ser válidas aunque la policía se haya equivocado, o que un error así debe tumbar todo el caso? Comparte esto con alguien que todavía confía ciegamente en que "la policía siempre hace las cosas bien".