7 mentiras sobre los impuestos de Amazon que la empresa no quiere que sepas

Manifestación de protestas contra grandes corporaciones tecnológicas
Protesta por la fiscalidad de las grandes tech

Hace apenas unos días, la comunidad de Hacker News estaba hablando sobre "The Amazon Tax", un tema que tiene a más de 390 puntos y 113 comentarios. La noticia —sobre los esquemas fiscales de la empresa más valiosa del mundo— no es nueva, pero el revuelo actual merece nuestra atención, especialmente desde Latinoamérica.

La primera mentira: "Amazon no paga impuestos"

La realidad es más compleja. Amazon sí paga impuestos, pero la estructura corporativa permite minimizar la carga efectiva. En 2023, la empresa reportó $35,000 millones en ingresos globales, pero su efectiva tasa de impuesto corporativo fue de aproximadamente un 9.4% — mucho por debajo de la tasa nominal del 21% en EE. UU.

La segunda mentira: "Todos los gigantes tech pagan lo mismo"

No. Mientras Amazon estructuró sus operaciones para que una parte significativa de sus ganancias se declare en jurisdicciones de baja tributación, otras empresas como Microsoft o Alphabet tienen enfoques distintos. Una investigación reciente de ProPublica reveló que los 25 estadounidenses más ricos vieron sus patrimonios crecer $401,000 millones entre 2014 y 2018, pero pagaron colectivamente solo $1.9 mil millones en impuestos sobre la renta personal — una tasa efectiva del 0.8%.

La tercera mentira: "Los impuestos altos dañan la innovación"

Este argumento se repite constantemente, pero los datos no siempre lo respaldan. La Unión Europea ha impuesto impuestos mínimos a las tech internacionales del 15% a partir de 2024, y sin embargo, la innovación en el continente sigue creciendo a un ritmo sostenido. El argumento suele usarse para oponer a cualquier reforma fiscal que afecte a las grandes corporaciones.

La cuarta mentira: "Los pequeños negocios pagan más que Amazon"

Estadísticamente, esto puede ser cierto en algunos casos. Una pequeña tienda minorista en EE. UU. paga su tarifa nominal completa de impuesto corporativo más impuestos locales y de propiedad, mientras que Amazon puede aprovechar deducciones, créditos y la estructura de su cadena de suministro global para reducir su efectiva carga tributaria.

La quinta mentira: "No hay nada que podamos hacer al respecto"

Falso. La presión ciudadana sí funciona. Cuando la Unión Europea aprobó la directiva de impuestos mínimos globales, fue producto de años de advocacy por parte de organizaciones ciudadanas, periodistas de investigación y gobiernos nacionales. La transparencia fiscal forzada por la pandemia también reveló más sobre cómo operan las finanzas corporativas.

La sexta mentira: "Los impuestos a las tech afectan solo a los accionistas"

La realidad es que los impuestos corporativos finalmente recaen sobre múltiples partes. Los estudios economísticos sugieren que hasta un 70% del peso de los impuestos corporativos puede trasladarse a consumidores a través de precios más altos, al 20-30% a trabajadores a través de salarios más bajos o menor contratación, y el resto a los accionistas a través de menores retornos.

La séptima y última mentira: "Los gobiernos Latinos no pueden regular a Amazon"

Aquí es donde el tema se vuelve particularmente relevante para nuestra región. Países como Brasil, México y Argentina están implementando sus propias reformas fiscales a las digitales. El "impuesto al gigante digital" de Brasil, por ejemplo, obliga a empresas tecnológicas extranjeras a cobrar y remitir impuestos sobre servicios digitales ofrecidos a consumidores brasileños. México ha seguido una senda similar con su impuesto al ingreso digital.

El impacto en Latinoamérica es doble. Primero, los gobiernos finalmente tienen mayores recursos para servicios públicos. Segundo, pero hay un pero: la aplicación de estos impuestos a menudo choca con la resistencia de las plataformas y la falta de infraestructura administrativa en algunos países. El reto no es solo aprobar la ley, sino cobrarla.

¿Qué significa esto para ti como contribuyente en Latinoamérica? Significa que la discusión sobre justicia fiscal ya no es solo problema de EE. UU. — los países de nuestra región están tomando cartas en el asunto, y los resultados determinarán cuánto dinero disponible tendrán gobiernos para educación, salud e infraestructura en los próximos años.

"Los impuestos son el precio que pagamos por una sociedad organizada." — Oliver Wendell Holmes Jr. Pero la pregunta que debemos hacernos es: ¿están estructurados nuestros sistemas fiscales para ser justos, o solo para ser eficientes para las corporaciones más grandes?

Comparte esto si crees que la discusión fiscal necesita más voz de los contribuyentes y menos de las grandes corporaciones.