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Por qué el ascensor siempre tarda una eternidad en llegar
Llevas tres minutos apretando el botón y el ascensor sigue sin llegar. Suena el teléfono, el café se enfría, y en el piso 12 alguien más se está subiendo al que tú esperabas. Respira: no es mala suerte. Es un algoritmo de 1961 tomando decisiones por ti — y casi siempre las toma mal.
Un post interactivo de john.fun acaba de explotar en Hacker News con 862 puntos y 218 comentarios, explicando con simulaciones por qué los ascensores tardan tanto. Spoiler: el problema no es el ascensor. Eres tú, esperando en el lobby.
La culpa es de un algoritmo patentado en 1961
El sistema más básico se llama SCAN y tiene más de 60 años. El ascensor sale del lobby, sube hasta el último piso y baja recogiendo a todo el que encuentre. Simple, justo y terriblemente ineficiente cuando solo necesitas ir al piso 4.
La variante LOOK hace lo obvio: sube solo hasta el piso más alto que le pidieron y revierte. Es lo que la mayoría de la gente espera de un ascensor. Y es lo que la mayoría de los edificios del mundo siguen usando hoy.
Varios ascensores, un solo cerebro
Cuando hay 4 o 5 cabinas, un scheduler central decide quién te recoge. El algoritmo más famoso es el RSR de Otis, que puntúa cada cabina con una fórmula: tiempo estimado + penalización por pasajeros + castigo anti-agrupación − bonus por dirección − bonus por cabina cerca.
Y aquí viene lo bueno: el sistema reoptimiza cada 5 segundos. Pueden asignarte la cabina A y, a mitad de camino, reasignarte a la B si la A se retrasa. Es ingeniería seria, en tiempo real, corriendo mientras tú miras el reloj.
El dato que rompe todo: los kioscos modernos son PEORES
Los edificios "inteligentes" pusieron kioscos donde marcas tu piso antes de que llegue el ascensor. Eso se llama Destination Dispatch y promete esperas más cortas. Las simulaciones demuestran lo contrario: en la mayoría de los casos, es peor que los botones clásicos de subir/bajar.
¿Por qué? Por rigidez. Con botones clásicos, el sistema reoptimiza cada 5 segundos y puede adaptarse. Con kiosco, te asignaron una cabina y no puedes cambiarte. El mundo cambia 30 segundos después de que marcaste tu piso, pero el sistema ya no puede reaccionar.
Traducción: la información extra que gana el sistema no compensa la flexibilidad que pierde. A veces lo "inteligente" es un botón de toda la vida.
La lección para devs: lo simple gana (otra vez)
El mismo post muestra que con tráfico alto, el algoritmo LOOK de 1961 supera al sofisticado RSR. Cuando todas las cabinas van llenas y paran en todos los pisos, las reglas extra no sirven de nada.
"A veces es mejor mantener las cosas simples", concluye el autor. Esa frase debería imprimirse en la pared de cada oficina donde alguien esté sobre-ingenierizando algo.
¿Cuántas veces has visto un microservicio de 14 componentes donde bastaba una función de 20 líneas? El ascensor te lo acaba de recordar.
La psicología de la espera (lo que nadie te dice)
Hay un detalle cruel: la gente no recuerda la espera promedio. Recuerda la vez que el ascensor tardó una eternidad — el percentil 90, no la mediana. Un sistema puede tener esperas razonables el 90% del tiempo y aun así sentir que siempre tarda.
Por eso la hora pico de la mañana es la peor: todo el tráfico va del lobby hacia arriba, y la distribución de esperas se dispara. Tu paciencia no es el problema. Las matemáticas lo son.
La próxima vez que esperes, piensa en esto
El ascensor te escuchó. Simplemente tiene demasiado en qué pensar: 4 cabinas, 25 pisos, un scheduler reoptimizando cada 5 segundos y una fórmula de puntuación que decide si mereces la cabina A o la B.
Y la ironía final: los edificios más "avanzados" del mundo están instalando tecnología que empeora la espera, mientras el algoritmo de 1961 sigue haciendo el trabajo sucio en silencio.
Comparte esto con alguien que odie esperar el ascensor — y que la próxima vez se tome la revancha conociendo al algoritmo.
¿Tu edificio tiene kioscos de Destination Dispatch o botones clásicos? ¿Y has notado si tardan más? Cuéntanos en los comentarios. 👇