Guerra total: ABC acusa a Trump de censurar la prensa y la Primera Enmienda tiembla

Micrófonos de medios de comunicación en una conferencia de prensa
La batalla entre ABC y la FCC marca un antes y después en la libertad de prensa en Estados Unidos.

Imagina que el gobierno puede cerrar un canal de televisión porque no le gusta lo que dice en un programa de chistes. Suena a dictadura, ¿verdad? Pues está pasando en Estados Unidos, y se llama ABC vs FCC.

La cadena ABC acaba de acusar formalmente a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de "intento de censura" y de violar la Primera Enmienda. La razón: la FCC, bajo la dirección de Brendan Carr —designado por Donald Trump—, inició una revisión anticipada de las licencias de transmisión de todas las estaciones propiedad de ABC y Disney.

¿El desencadenante? Chistes de Jimmy Kimmel sobre Melania Trump y segmentos de The View que no le gustaron a la Casa Blanca.

¿De qué se trata la pelea?

La FCC tiene el poder de renovar las licencias de transmisión de los canales de televisión cada ocho años. Es un proceso rutinario. Hasta que deja de serlo.

Lo que hizo la FCC de Trump fue ordenar una revisión anticipada de las licencias de ABC, algo que no tiene precedentes en la historia moderna del organismo. La señal que envió fue clara: di lo que no nos gusta y te quitamos la licencia.

ABC respondió con una carta de 27 páginas a la FCC acusando al organismo de "reprimir ilegalmente el discurso protegido por la Primera Enmienda" y de participar en una "campaña de castigo político".

15 fuentes, una sola conclusión

Esto no es una teoría conspirativa de un blog marginal. La historia la cubrieron simultáneamente The New York Times, CNN, NPR, NBC News, CBS News, The Guardian, Variety, Reuters, USA Today, The Hill, Politico, ABC News, Fox News, Los Angeles Times y NBC News.

Hasta exfuncionarios de la FCC —incluso los designados por gobiernos republicanos anteriores— salieron a advertir que esto envía un "mensaje escalofriante" a todos los medios de comunicación del país.

El comisionado demócrata de la FCC dijo sin vueltas que Disney y ABC son el objetivo de una "campaña de censura" orquestada desde la administración Trump.

La ironía del asunto

Todo empezó porque Jimmy Kimmel hizo bromas sobre Melania Trump. Sí, leíste bien. Chistes. En un late show. Que existen desde los 50.

Y The View, un programa de opinión donde mujeres discuten temas políticos —algo que también existe desde los 90— también fue señalado como "contenido problemático" por la FCC.

La administración Trump, que ha hecho de la Primera Enmienda su bandera cuando se trata de tuits o discursos en redes sociales, ahora usa el poder regulatorio del Estado para silenciar a una cadena de televisión.

¿Qué significa esto para LATAM?

Puede que pienses "esto es problema de ellos, no nuestro". Grave error.

Cuando la potencia más influyente del mundo empieza a usar el Estado para censurar medios, le da licencia a gobiernos de todo el planeta para hacer lo mismo. ¿Te suena familiar? Gobiernos en América Latina ya usan reguladores de telecomunicaciones para presionar a canales críticos. Ahora tienen el precedente de EE.UU. para justificarlo.

Además, si ABC pierde esta batalla, el mensaje es claro: ningún medio está seguro. Ni los grandes conglomerados como Disney pueden proteger a sus periodistas de un gobierno que no tolera críticas.

¿Y esto termina aquí?

Para nada. ABC lanzó una campaña pública pidiendo a sus televidentes que apoyen la causa y envíen comentarios a la FCC. La Cato Institute —sí, el think tank libertario— también defendió a ABC.

El caso probablemente termine en la Corte Suprema. Pero mientras tanto, la pregunta que debería hacerte es: si pueden callar a ABC ¿quién sigue?

Esto no va de política partidista. Va de si el gobierno puede o no puede usar su poder para silenciar a quienes no le gustan. Y la respuesta debería darle miedo a cualquiera, sin importar de qué lado esté.

Comparte esto con alguien que crea que la libertad de prensa está garantizada. Porque si está pasando en EE.UU., puede pasar en cualquier lado.