A24 intentó silenciar a los fans de Backrooms — Kane Parsons lo detuvo en segundos

Ambiente liminal inspirado en Backrooms, pasillos amarillos interminables con luz fluorescente
Backrooms pasó de creepypasta de internet a película de $81 millones — y ahora a batalla legal por fan art

Cuando una película independiente basada en un creepypasta de internet recauda $81 millones en taquilla, algo cambia. Y no siempre para bien.

Backrooms, la ópera prima de Kane Parsons —un director de 20 años que empezó haciendo videos en YouTube— se convirtió en el fenómeno del año. Pero el éxito tiene un precio, y esta vez lo pagaron los fans.

A24, el estudio detrás de la película, empezó a emitir strikes de copyright contra fan art de Backrooms. Dibujos, ilustraciones, edits. Arte creado por la comunidad que hizo viral la película en primer lugar.

La jugada que nadie esperaba

Según reportaron múltiples fuentes —Kotaku, IGN, Polygon, PC Gamer, TheWrap—, A24 envió takedowns de DMCA contra artistas que habían creado contenido inspirado en la estética liminal de la película. La respuesta de la comunidad fue inmediata: indignación total.

Lo irónico del asunto es que Backrooms es fan art. La película nació como un video de YouTube de 9 segundos que Parsons subió en 2022. El creepypasta de los pasillos amarillos infinitos fue creado por desconocidos en 4chan y luego expandido por toda una comunidad online. Sin el fan art original, Backrooms no existiría.

El héroe inesperado

Aquí es donde la historia se pone buena. Kane Parsons, el director, se enteró de lo que estaba pasando y no se quedó callado.

Según reporta PC Gamer, Parsons prometió "investigar personalmente" cada strike de copyright. Dijo que esto "no debería estar pasando" y que iba a hablar directamente con A24 para resolverlo.

Y funcionó. A24 dio marcha atrás. El estudio revirtió los takedowns de copyright después de que Parsons interviniera. Polygon confirmó que A24 retiró oficialmente todas las reclamaciones de DMCA contra el fan art.

La moraleja incómoda

Esto revela un problema estructural en la industria. Los estudios firman contratos que les dan control total sobre la propiedad intelectual, y los directores —incluso los más exitosos— tienen que pelear desde adentro para proteger a su comunidad.

A24 no es mala onda institucionalmente. Es un estudio que ha hecho cosas increíbles por el cine independiente. Pero el departamento legal opera en automático: si hay una IP registrada, el algoritmo de detección de copyright hace lo suyo sin preguntar.

El detalle es que Backrooms no es Marvel. No es Star Wars. Backrooms es una película que existe GRACIAS a que internet creó, compartió y remezcló su estética. Atacar a los fans por hacer exactamente lo mismo que hizo viral la película es un nivel de desconexión corporativa que debería dar vergüenza.

¿Qué significa esto para el futuro?

Por ahora, el fan art de Backrooms está a salvo. Pero esto sienta un precedente peligroso: si el director no hubiera intervenido, los strikes se quedaban.

Y si Kane Parsons —el creador original— tuvo que pelear para que el estudio respete a sus fans, ¿qué chances tiene un artista independiente sin conexiones?

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¿Tú qué opinas? ¿Los estudios tienen derecho a proteger su IP contra fan art, o están matando la gallina de los huevos de oro? Déjalo en los comentarios.