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7 formas de optimizar el arranque de Windows 11 que Microsoft no te cuenta%
El arranque lento de Windows 11 es uno de los problemas más comunes después de una actualización importante. Aquí tienes 7 trucos comprobados que pueden reducir tu tiempo de espera a la mitad:
- Desactiva los programas de inicio innecesarios. Presiona Ctrl+Mayús+Esc para abrir el Administrador de tareas, ve a la pestaña "Inicio" y desactiva todo lo que no uses frecuentemente.
- Deshabilita el inicio rápido de Windows. Aunque parece contradictorio, el "Inicio rápido" a veces causa conflictos que alargan el boot. Ve a Opciones de energía > Elija lo que hacen los botones > Cambiar la configuración actualmente disponible > Desactivar el inicio rápido.
- Ejecuta el verificador de archivos del sistema. Abre Símbolo del sistema como administrador y ejecuta
sfc /scannowpara reparar archivos del sistema dañados que pueden ralentizar el inicio. - Actualiza los controladores de tu disco. Los controladores de chipset desactualizados pueden causar cuellos de botella durante el boot. Visita el sitio del fabricante de tu placa base o usa Windows Update.
- Desactiva las actualizaciones automáticas temporales. Si hay una actualización de Windows pendiente, pospónla temporalmente para ver si el arranque mejora.
- Verifica el estado de salud de tu disco SSD. Usa
winsat disko herramientas como CrystalDiskInfo para asegurarte de que tu SSD no esté mostrando sectores defectuosos. - Realiza un arranque limpio. Esto desactiva los servicios de terceros para identificar qué programa está causando el retraso. Usa msconfig > Servicios > Ocultar todos los servicios de Microsoft > Desactivar todo.
Prueba estos métodos uno por uno y mide la diferencia en el tiempo de arranque. La mayoría de usuarios reportan una mejora significativa al desactivar el inicio rápido y los programas de inicio innecesarios.
¿Cuál de estos trucos ya probaste? ¡Comparte tu experiencia en los comentarios!